La sedición y el pacto sobre la Guardia Civil en Navarra se mezclan con la agenda de reivindicaciones laborales de policías y guardias civiles

ATLAS ESPAÑA

En un sábado de intensa actividad política y variadas protestas sociales, una de la más numerosas ha sido la protagonizada por los policías nacionales y los guardias civiles. Exigen mejoras y reconocimiento por parte del Ministerio del Interior de sus derechos laborales. La simbólica voladura del Código Penal escenificada en el acto, revela el trasfondo de la movilización. Los uniformados llevan años en busca de la equiparación plena y mejoras laborales que nunca dan por alcanzadas. Pero lo novedoso esta vez es la suma de malestares contra el Gobierno, que acompañaba sus viejas reivindicaciones. Por un lado, está lo del delito de sedición, que entienden como un canje del Ejecutivo con los independentistas para ganarse su apoyo a los Presupuestos Generales del Estado. "Y nosotros recibimos las patadas en Cataluña, para que no se rompiera España", se quejas Mónica García, dirigente del Sindicato Unificado de Policía (SUP). Por otra parte, está lo de la Guardia Civil en Navarra, que consideran un pacto para ellos no aceptable con Bildu. "Basta ya", dice el líder de la Asociación Unificada de la Guardia Civil, Juan Fernández. Como remate, Vox- que al igual que PP y Ciudadanos se ha sumado a la marcha- denunciaba en la movilización supuestas mentiras en el controvertido episodio de la valla de Melilla. Según Javier Ortega Smith, algunos de los protagonistas del intento de salto "se hicieron pasar por muertos". Los agentes reclaman una vía urgente de diálogo con el ministro Marlaska, para debatir sus demandas laborables y, se supone, para hablar ya un poco de todo. El titular de Interior está, a día de hoy, en el punto de mira de todas sus críticas.-Readacción-