Jorge Bañón, experto en márketing digital y reservista voluntario de la Armada, hasta su 'jubilación' militar el año pasado. / R. C.

«No dejan de llamar para ser reservista»

En España hay 3.100 reservistas voluntarios a los que Putin ha dado una repentina visibilidad con la movilización parcial ordenada en Rusia. «Estamos para servir a España», dice Jorge Bañón, un experto en márketing que ha 'militado' 16 años en la Armada

José Antonio Guerrero
JOSÉ ANTONIO GUERRERO Madrid

«Nunca se ha hablado tanto de nosotros». Lo dice Jorge Bañón, responsable de comunicación de la Asociación ARES de Reservistas Españoles, un cuerpo formado por 3.112 voluntarios (500 mujeres), todos civiles, dispuestos a movilizarse si reciben la llamada de las Fuerzas Armadas. Desde que Putin ordenó la movilización parcial militar y el forzoso reclutamiento de 300.000 reservistas para su despliegue en Ucrania, el teléfono de ARES, la asociación mayoritaria de reservistas voluntarios, fundada en 2005, no deja de sonar. «Nos está llamando mucha gente preguntando qué hay que hacer para ser reservista, te diría que las llamadas se han triplicado o más», ilustra Bañón, que se acaba de 'jubilar' como reservista tras 16 años de servicio en la Armada y, a sus 61 tacos, ya luce el distintivo de reservista honorífico.

A los llamados 'reservistas voluntarios' no hay que confundirlos con los de especial disponibilidad, los militares que finalizan su compromiso con el Ejército (unos 3.200) o los reservistas obligatorios, que son todos los españoles de 19 a 25 años que se tendrían que incorporar a filas «en aquellas situaciones de crisis en que las necesidades de la defensa nacional no puedan ser atendidas por los militares profesionales», como recoge el Reglamento de Reservistas de las Fuerzas Armadas, aprobado en 2011 con Carme Chacón como ministra de Defensa. En caso de guerra, los primeros en partir al frente serían los reservistas voluntarios y los de especial disponibilidad, y en último término los reservistas obligatorios «a los que se les reconocerá su derecho a la objeción de conciencia», según recoge el artículo 51 del Reglamento.

Al menos tres años

El exsecretario general del PP, Teodoro García Egea; el excandidato socialista a la alcaldía de Madrid, Antonio Miguel Carmona; el expresidente de Baleares y hoy eurodiputado por Ciudadanos, José Ramón Bauzá; o el diputado de Vox, Luis Gestoso, son algunos de esos tres mil y pico reservistas voluntarios, condición que también comparten famosos como el padre Apeles, que el año pasado ascendió a capitán del Ejército. Todos ellos han adquirido un compromiso por el cual garantizan que estarán durante al menos tres años a disposición del Ejército en situaciones como una guerra, la defensa del territorio nacional o misiones en el extranjero.

Bañón, por ejemplo, siempre quiso ser militar, pero un problema en la vista le privó de cumplir su sueño. Pero cuando en 2005 se abrió la posibilidad de servir a las Fuerzas Armadas como reservista voluntario no se lo pensó dos veces. Tenía entonces 45 años y trabajaba como experto en márketing digital. Por aquella época eran unos 6.000 reservistas, el doble que en la actualidad. El número se ha visto muy mermado debido a que muchos de aquellos primeros reservistas ya han cumplido la edad de 'jubilación', y a que el Estado ha reducido las plazas en las convocatorias que suele hacer anualmente y a las que, sin embargo, la demanda supera con creces la oferta.

Como reservista, él ha prestado servicio siempre en la Armada, en el Museo Naval de Cartagena, asignado a la oficina de base datos, y en el área de Comunicación en el Estado Mayor de la Defensa, en Madrid. Ha tenido que hacer auténticos encajes de bolillos para poder compaginar su vida laboral con su compromiso con el uniforme, algo que su condición de profesional autónomo, le ha facilitado. «Ha habido periodos que me he tirado cuatro meses seguidos en la Armada, pero la disponibilidad, que puede ser un mes, dos o cuatro, la negocias tú con tu unidad para tratar de encajarlo con tu trabajo», explica. Y también, claro, con la vida familiar, aunque en su caso todo ha resultado más sencillo habida cuenta de que su mujer, y la madre de sus dos hijos, también es reservista en la Armada.

Jorge entró en 2005 como alferez de fragata con un salario de unos 1.800 euros al mes, y concluyó su voluntariado en 2021 como teniente de navío, el equivalente al grado de capitán en el Ejército de Tierra, con un salario de unos 2.100 euros. «Desde el momento en que firmas como reservista voluntario tienes todos los derechos y obligaciones que están establecidas en las Fuerzas Armadas. Hay quien no se acostumbra a recibir órdenes y acaba dejándolo», explica.

Entre sus compañeros 'de armas' ha conocido a periodistas, abogados, sociólogos, diseñadores, topógrafos, ingenieros, y médicos y enfermeros, que suelen ser a los que más activan para misiones en el exterior, sobre todo en catástrofes como tsunamis o terremotos, donde lo habitual es desplegar en primer lugar a los voluntarios con un perfil sanitario. Pero como dice Bañón «nos vamos a donde nos llamen», y recuerda que su lema oficioso es «Siempre dispuesto».

Necesita más promoción

Bañón cree que la figura de reservista voluntario «ha estado poco promocionada»por parte de los Gobiernos de los últimos años, y señala como muestra que el 2 de mayo es el Día del Reservista «y pasa completamente desapercibido». Envidia, en este sentido, a nuestros vecinos franceses que, para conmemorar esa fecha, salen a desfilar con toda solemnidad por los Campos Elíseos. «Allí tienen mucho más reconocimiento», dice algo dolido el reservista honorífico, orgulloso de una condición que le ha permitido «servir a mi país cuando ha hecho falta».

Para ser reservista militar

Los hombres y mujeres que quieran ser reservistas han de cumplir una serie de requisitos, el más importante tener la nacionalidad española y haber alcanzado la mayoría de edad. Tampoco se puede tener más de 58 años para optar a las plazas de oficiales y suboficiales, ni de 55 años para las de tropa y marinería. Las personas que cuenten con antecedentes penales, un proceso judicial abierto, o tengan tatuajes que vayan «contra la imagen de las Fuerzas Armadas», no podrán presentarse a obtener una plaza. Además tienen que mantener la aptitud psicofísica necesaria, que será verificada mediante las pruebas que se determinan en la convocatoria (se convocan unas 200 o 250 plazas al año). En torno al 16% de los reservistas españoles son mujeres, un porcentaje algo superior al de mujeres en el Ejército, en torno al 13%.