Trabajadores del sector del metal en Cádiz, el pasado día 19 en Cádiz, en las manifestaciones que se prolongaron por casi una semana. / EFE/Román Río

Sánchez ordena «acelerar» al Gobierno frente a las amenazas económicas

El presidente del Gobierno ha visto en las últimas semanas cómo las protestas sociales y las quejas empresariales sobre los fondos europeos empañaban su discurso de una «recuperación justa» y responderá celebrando dos Consejos de Ministros semanales de aquí a final de año

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERAS Madrid

El Gobierno se resiste a reconocer en público lo que algunos dirigentes socialistas ya admiten en privado: que la situación económica es, a estas alturas de 2021, mucho menos halagüeña de lo que esperaban. En sus últimos discursos, Pedro Sánchez ha obviado las protestas sociales que, desde distintos sectores, auguran ya un invierno caliente y ha mantenido incólume su discurso sobre una «recuperación justa» mientras tildaba de «triste» a la oposición. Pero las alarmas se han encendido en la Moncloa. Y este lunes el jefe del Ejecutivo dio orden de «acelerar la actividad» a sus ministros.

En la práctica la instrucción se traducirá, según fuentes oficiales, en la agilización de iniciativas legislativas que puedan ayudar a la reactivación económica. Mañana está previsto que el Gobierno apruebe un anteproyecto de ley de creación y crecimiento de empleo y un proyecto estratégico sobre sanidad de vanguardia, pero, de aquí a final de año, debería haber mucho más porque se celebrarán dos Consejos de Ministros semanales, cada martes y cada viernes, en lugar de uno.

«El Gobierno está activando toda su capacidad para que esa recuperación que ya estamos notando no pare», argumentó este lunes el nuevo portavoz del PSOE, Felipe Sicilia tras la reunión de la ejecutiva del partido..

Tanto desde el ministerio de Economía como desde el de Hacienda se insiste en que los nubarrones que acechan la economía española –la crisis energética y los problemas en la cadena de suministros que están provocando un aumento de la inflación desconocido desde hace décadas o el repunte de los contagios de covid cuando ya se daba casi por superada la pandemia– son meramente coyunturales. Sin embargo, el Gobierno ha llegado a la conclusión de que tiene que ponerse las pilas para que la cacareada recuperación «se note y llegue a todos los territorios».

La Comisión Europea apuntó hace uno días que España, muy dependiente del sector turístico, será el único país de la Unión que tendrá que esperar hasta 2023 para recuperar los niveles de PIB previos a la pandemia. Y, aparentemente encauzado el conflicto del sector del metal en Cádiz, en el horizonte se atisban las protestas de los transportistas, los agricultores o problemas en el sector del automóvil.

«No hay tiempo que perder»

En el Ejecutivo defienden que ya se están tomando medidas. Como ejemplo, ponen la aprobación, esta semana en el Congreso, de la ley de la cadena alimentaria, para satisfacer algunas demandas del sector agrario, o de la ley de garantía del poder adquisitivo de las pensiones. Pero también admiten que «no hay tiempo que perder».

Del regocijo por tener garantizada la aprobación de unos Presupuestos que, en palabras de Sicilia, «dan certidumbre y estabilidad la país, a la legislatura y a la economía», se ha pasado a una cierta prudencia. La idea del Gobierno es asegurar que se completan todas las reformas comprometidas con Bruselas para poder recibir los millonarios fondos de recuperación (faltaría la laboral) y, a su vez, poner en marcha una serie de medidas que permitan agilizar su gestión, que ya ha empezado a ser objeto de críticas tanto por parte de las comunidades autónomas del PP como, lo que más preocupa al Ejecutivo, de empresas como Airbus y distintos sectores económicos.

Los mensajes optimistas, en todo caso, seguirán marcando los discursos de Sánchez, que volvió a poner en valor este sábado el hecho de que España haya alcanzado los 20 millones de personas empleadas, una cifra que, subrayó, no se veía desde 2008.