El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene en una sesión plenaria en el Congreso de los Diputados, a 8 de junio de 2022 / Eduardo Parra / Europa Press

Sánchez confirma que competirá en las elecciones de 2023

El jefe del Ejecutivo desmiente a la oposición sobre su intención de irse para colocarse en un puesto internacional

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERAS Madrid

Pedro Sánchez salió este miércoles al paso del runrún alimentado por la oposición sobre su intención de colocarse en algún puesto de máxima responsabilidad en una institución europea o intergubernamental al final de este mandato y aseguró que volverá a ser el candidato del PSOE. «Me voy a quedar y voy a aspirar a ganar las elecciones de 2023», aseveró durante su comparecencia en el Congreso para explicar el alcance del acuerdo de colaboración suscrito con Mohamed VI después del giro en la posición española respecto al Sáhara e informar del Consejo Europeo extraordinario de los pasados 30 y 31 de mayo.

La ratificación del compromiso electoral con su partido se produjo en respuesta a un reproche de Inés Arrimadas, pero la presidenta de Ciudadanos no ha sido la única que en las últimas semanas se ha hecho eco de publicaciones que apuntaban en esa misma dirección: la de que el jefe del Ejecutivo cultiva ahora su perfil internacional con el objetivo de escaquearse de una derrota segura en las urnas. El líder de Vox, Santiago Abascal, ya le había atacado por ese mismo flanco en el debate sobre el uso del 'malware' Pegasus y la destitución de la directora del CNI hace dos semanas.

Sánchez se mostró desdeñoso e incluso sarcástico en su desmentido . «Pero es que, con todo lo que tenemos –adujo–, me da tanto apuro y tanta vergüenza tener que estar en un debate tan pobre...». El Gobierno lleva días acusando a la oposición, especialmente al PP, pero no solo, de alimentar polémicas superficiales para generar un «ruido» que sepulte sus logros; asuntos como las medidas del plan anticrisis, los proyectos impulsados por los fondos europeos, el que se hayan alcanzado por primera vez los 20 millones de afiliados a la Seguridad Social y los contratos indefinidos sean del 50% o que el Salario Mínimo Interprofesional llegue a los 1.000 euros mensuales.

La preocupación de los socialistas por la percepción que tienen los ciudadanos de lo que hace el Ejecutivo es tal que la semana pasada pusieron en marcha una campaña nacional bajo el lema 'Gobernar para transformar' para la que han movilizado a todos sus territorios. En el partido, no obstante, reconocen que su desgaste no obedece solo a la estrategia de sus rivales y que tanto las tensiones como las que se evidenciaron este miércoles entre los socios de la coalición de Gobierno en asuntos como la relación con Marruecos o la OTAN, como las dificultades para armar una mayoría estable en el Parlamento empiezan a pasar una factura ya difícil de revertir.

Privatización

Este jueves, el Congreso se asoma a otra votación de infarto con la ley sobre el fondo de promoción pública de planes de pensiones en empresas y para autónomos. El Gobierno cuenta con el sí del PNV y los regionalistas cántabros. El martes amarró además la abstención de Bildu tras prometerle que cumpliría con el pacto cerrado por el ministro de Inclusión y Seguridad Social, José Luis Escrivá, para que la prórroga del plan anticrisis incluya una subida del 15% para las prestaciones no contributivas, a pesar del malestar en los ministerios de Hacienda y Presidencia. Pero otros socios del bloque de la izquierda, como ERC, Más País y Compromís o el BNG son muy críticos con un texto que, a su juicio, fomenta la privatización de las pensiones. Y Ciudadanos y el PP mantienen la incógnita de su posición.

Con su mensaje de que concurrirá a las elecciones, Sánchez busca también conjurar el desánimo interno, como ya hizo la semana pasada en la reunión del grupo parlamentario socialista por el aniversario de la moción de censura contra Mariano Rajoy. En 2011, en plena crisis financiera, después de haber congelado las pensiones, rebajado el sueldo a los funcionarios públicos y haber subido el IVA, fueron los barones y los pesos pesados del PSOE los que obligaron a José Luis Rodríguez Zapatero a anunciar su renuncia a una reelección. «Ahora –subraya una ministra– no estamos tan mal».