Zapatero y Sánchez se abrazan durante la clausura del congreso de la Internacional Socialista. / ep

Sánchez advierte que sus logros sociales peligran ante el auge de las derechas

El presidente saca pecho ante la Internacional Socialista de los avances de España en materia laboral y urge a la CEOE a negociar con los sindicatos salarios dignos

ANDER AZPIROZ Madrid

Pedro Sánchez demostró este domingo que mantiene intactas sus ya más que demostradas dotes de autoestima para afrontar retos difíciles, por muy imposibles que se le puedan presentar por el camino. Esta vez lo hizo en el discurso de clausura del XXVI Congreso de la internacional Socialista (IS), que desde el pasado viernes se desarrolló en Madrid y en el que el líder del PSOE fue aclamado por unanimidad presidente de esta organización transnacional. Se trata de un cargo con relumbrón histórico que en su día ocuparon el excanciller alemán Willy Brandt o el actual secretario general de la ONU, el portugués António Guterres, pero de escasa influencia global tras más de tres décadas de declive de esta alianza de izquierda.

Durante su intervención ante representantes de formaciones progesistas de 132 países, el jefe del Ejecutivo español ensalzó la ideología socialista como un concepto general, para a continuación bajar al terreno de juego de la política nacional y defender el legado de Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero. También el suyo mismo, a pesar aún de estar pendiente de cerrarse y evaluar. Los gobiernos del PSOE de los últimos 40 años, resumió, «han puesto los cimientos del estado de bienestar que durante la crisis sanitaria y económica por la covid-19 protegió a los ciudadanos».

Fueron cinco los objetivos que Sánchez subrayó para la Internacional Socialista que presidirá hasta 2026 mano a mano con la ghanesa Benedicta Lasi, designada su número dos y secretaria general. El presidente del Gobierno defendió como ejes de actuación la lucha contra el cambio climático, el feminismo, la justicia económica, el derecho a un trabajo digno y la defensa de la paz, la democracia y las libertades individuales. Todos ellos principios del manual de la ortodoxia socialista y amenazados en el pasado, presente y futuro por la derecha y la ultraderecha, esgrimió en su discurso.

Sánchez cargó contra un neoliberalismo al que acusó del abandono a su suerte a los ciudadanos de a pie durante la crisis iniciada de 2008, de la existencia de paraísos fiscales, de la corrupción, de la semiesclavitud laboral que sufren decenas de países o de que apenas un cuarto de los parlamentarios en el mundo sean mujeres.

Clave nacional

El líder del PSOE aprovechó cada uno de estos argumentos para atacar a la derecha y la ultraderecha, sin hacer mención expresa a PP o Vox, pero con intenciones más que claras. Así, sacó pecho de que desde su llegada al Gobierno en junio de 2018 se haya incrementado el Salario Mínimo Interprofesional hasta en cuatro ocasiones -más de un 30%- y a renglón seguido instó a la patronal a negociar con los sindicatos «un acuerdo salarial que dé seguridad a los trabajadores». Abanderó también que las grandes empresas paguen más impuestos o recordó que en su Gobierno hay más presencia de mujeres que de hombres. Frente a todos estos logros y lo que pueda deparar el futuro en España y el mundo, afirmó que «los avances en materia social no son irrevocables por lo que la democracia y los derechos deben defenderse día a día» frente a la amenaza de la derecha.

Sánchez también avanzó su intención de que la Internacional Socialista recupere su presencia global, y enmarcó este propósito en recuperar una fluida interacción con la ONU. En este sentido, Sánchez lanzó una propuesta que puede brindarle una especial simpatía política en África o América Latina: la revisión de las deudas nacionales de los países en vías de desarrollo.

«No debemos sentirnos mejores, pero hay que reconocer que el socialismo y el laborismo hacen un mundo mejor», concluyó el presidente del Gobierno y de la Internacional Socialista.

Los ministros Morant, Grande Marlaska, Isabel Rodríguez Pilar Llop, José Manuel Albares, Carolina Darias y Margarita Robles, posan para un selfie en la clausura de la Internacional Socialista. / R. C.

Los ministros del ala socialista arropan al jefe del Ejecutivo

El PSOE acaparó buena parte del protagonismo durante el XXVI Congreso de la Internacional Socialista. Si el sábado una de las más activas fue la ministra y vicesecrataria general del partido María Jesús Montero, este domingo lo fueron buena parte de los ministros del ala socialista del Gobierno.

Algunos de ellos acudieron a pesar de no ser militantes y formar parte del Ejecutivo en calidad de independientes dada su condición de jueces, como Fernando Grande-Marlaska, Pilar Llop o Margarita Robles.

Sánchez también contó con el apoyo de José Luis Rodríguez Zapatero, quien también fue noticia el sábado por su apoyo expreso a la ministra Irene Montero en medio de la polémica por las rebajas de penas a violadores y abusos sexuales en virtud de la aplicación de la nueva ley sobre el 'solo sí es sí'.