El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (6i), y el Rey Felipe VI (2d) a su llegada a las instalaciones que el fabricante automovilístico SEAT. / EFE | Vídeo: Atlas

Sánchez arropa al Rey en Cataluña ante el desplante de la Generalitat

El jefe del Estado escenifica el «apoyo absoluto» de las «instituciones» con el motor económico catalán

CRISTIAN REINO Barcelona

El Gobierno arropó este vienes al jefe del Estado, Felipe VI, en su vista a Martorell, Barcelona, a los actos de conmemoración del 70 aniversario del nacimiento de la empresa Seat. Acompañaron al Rey en la fábrica barcelonesa el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la ministra de Industria, Comercio e Industria, Reyes Maroto, así como los anfitriones, el presidente del grupo Volkswagen, Herbert Diess, y el presidente de Seat, Wayne Griffiths.

Gesto de cierre de filas institucional con el Monarca, un día después de que ocho fuerzas parlamentarias registraran en el Congreso una petición de comparecencia del Rey para que explique los motivos de la «fuga» de su padre a los Emiratos Árabes Unidos. El Rey viajó a Cataluña en una semana muy complicada para la Casa Real, después de que se conociera la segunda regularización fiscal de Juan Carlos I, de unos cuatro millones, y las infantas Elena y Cristina admitieran que se habían vacunado contra el covid en los Emiratos Árabes.

El Rey contó con el respaldo del Gobierno, al menos del presidente del Ejecutivo y de la parte socialista del mismo, pero volvió a encontrarse en Barcelona con el rechazo del independentismo. El presidente en funciones de la Generalitat ya había anunciado que no acudiría, pero el Govern no envió a ningún representante, ni consejero ni cargo de rango inferior. En plenas negociaciones para la formación de un nuevo Ejecutivo catalán, Aragonès no permitió que acudiera su número 2 en Economía para no tensar las conversaciones con Junts y la CUP.

El único alto cargo del Govern fue el mayor de los Mossos, Josep Lluís Trapero, en calidad de máximo responsable de la seguridad. El Rey recibió un nuevo desplante por parte del Ejecutivo autonómico, pero en cambio las protestas se dejaron oír muy poco, pues apenas varias decenas del personas acudieron a manifestarse contra la presencia del Rey en Cataluña en respuesta a la llamada de la ANC y los CDR.

Fue la primera visita del Rey y del presidente del Gobierno a Cataluña tras las pasadas elecciones y en plena negociación del nuevo Govern. Felipe VI quiso escenificar el «apoyo absoluto» de «España y todas sus instituciones» por el crecimiento económico de Cataluña y más en concreto por la transformación del sector automovilístico en una industria de coches eléctricos. Máximo apoyo institucional del país al sector del automóvil, muy castigado por la pandemia.

El Govern planta al Rey y al presidente para no tensar la negociación de la investidura de Aragonès con Junts y la CUP

El Gobierno anunció el jueves la creación de un consorcio público-privado para impulsar una fábrica de baterías cerca de Martorell. El Rey le dio rango de «momento histórico», como lo fue cuando Seat se instaló en Martorell para consolidar a Cataluña como el motor económico de España. «Una planta de baterías es una señal inmejorable de compromiso con aquellos aspectos que deben definirnos como país: la innovación, la irrenunciable cohesión territorial y la participación público-privad», expresó.

Espíritu global catalán

El evento de este viernes estaba fijado para el pasado mes de diciembre, pero tuvo que cancelarse después de que Pedro Sánchez tuviera que guardar cuarentena tras haber estado en contacto con el presidente francés Emmanuel Macron, que dio positivo de covid. Entonces, el acto se interpretó como un gesto de apoyo del presidente del Gobierno al jefe del Estado, por las informaciones publicadas sobre el Rey emérito.

El monarca loa el espíritu emprendedor, audaz y global de Cataluña como representativo del «mundo que viviremos»

El contexto era más o menos igual, pero en esta ocasión, además, la visita llegaba a una semana de la constitución del nuevo Parlament, en plena ola de violencia en las calles de Barcelona y un día después del manifiesto común de los empresarios diciendo basta y exigiendo al Govern que centre su políticas en la recuperación económica. La presencia del Rey y del presidente del Gobierno en el motor económico de Cataluña fue un respaldo al clamor empresarial. Felipe VI evitó las referencias tanto a las cuestiones que afectan a su familia como al momento político catalán.

Aunque el Rey pronunció unas breves palabras en catalán, en las que «manifestó su especial satisfacción» por dar a conocer la inversión de Seat, Iberdrola y el Gobierno «aquí en Cataluña». «Una tierra que representa el espíritu global, audaz y emprendedor que ha de identificarnos en los tiempos de cambio en el mundo que viviremos», remató.