Juanma Moreno interviene el pasado miércoles en el Parlamento andaluz durante la sesión de control al Ejecutivo autonómico. / E. P.

El rechazo a las Cuentas en Andalucía abre el camino a las urnas

Moreno intentará completar su agenda legislativa en 2022 antes de disolver el Parlamento y convocar elecciones

HÉCTOR BARBOTTA

Andalucía es la próxima estación marcada en el calendario electoral. Si se cumpliera la hoja de ruta trazada por el Gobierno andaluz, la comunidad autónoma más poblada de España acudiría a las urnas exactamente dentro de un año. Concretamente el 27 de noviembre de 2022. Esa es la fecha que desde la Junta se comenzó a señalar hace ya seis meses, cuando Vox, el aliado parlamentario del Gobierno, dio los primeros avisos de ruptura con el Ejecutivo y comenzó a pedir adelanto electoral. Los últimos acontecimientos han dejado en evidencia que será muy difícil que Juanma Moreno, agote la legislatura y no apriete el botón electoral antes de lo previsto.

No es ése el deseo del presidente, según reconoce en público y en privado. Entiende que es necesario concluir la agenda legislativa y no se fía, pese a lo que dicen las encuestas, del efecto que sobre el electorado pueda tener una convocatoria anticipada que no se explique por sí misma. En su última comparecencia parlamentaria llamó la atención sobre las cuatro décadas que le costó al PP llegar al Gobierno y las prisas que parece haber ahora para que la legislatura termine.

El PP y Ciudadanos, que gobiernan en minoría desde enero de 2019, han contado hasta ahora con el apoyo parlamentario de Vox para aprobar los asuntos más trascendentes. Los 12 votos de la formación de Abascal, luego reducidos a 11 por un episodio de transfuguismo, permitieron sacar adelante la investidura de Moreno como primer presidente no socialista en la historia de la autonomía andaluza y los tres presupuestos con los que el Ejecutivo de centroderecha ha gobernado sin grandes sobresaltos. Con ese respaldo pudo conformar la mayoría que permitió aprobar buena parte de la agenda reformista con la que intenta dejar atras los 37 años de gobiernos socialista: simplificación administrativa, rebajas fiscales y, más recientemente, la nueva ley del suelo.

Pero la alianza parlamentaria con Vox se acaba de romper. El pasado miércoles, los de Santiago Abascal sumaron sus votos a los socialistas y a los diputados del amplio espectro a la izquierda del PSOE para tumbar las cuentas de 2022. Andalucía, con un gobierno ya decididamente en minoría, es una de las pocas comunidades que deberá afrontar con preupuestos prorrogados el año en el que se espera la lluvia de fondos europeos para la recuperación.

Vox llevaba tiempo amenazando con la ruptura. Concretamente desde que el episodio de la fallida moción de censura en Murcia y las posteriores elecciones madrileñas, que encumbraron a Ayuso y hundieron a Ciudadanos en la irrelevancia, adelantaron que el próximo reparto de escaños en Andalucía se parecerá muy poco al que dibuja el actual mapa parlamentario. En Vox están ansiosos por convertirse en una fuerza determinante y adueñarse de los asientos en el Gobierno que ocupan los consejeros liberales.

Escenario no deseado

Para Moreno, que cultiva un perfil moderado y que en el reciente congreso del PP regional recondujo las referencias ideológicas de su partido al «liberalismo social» y el «andalucismo constitucional», un eventual gobierno con Vox no se parece en nada al de un escenario deseado. En parte por eso no tiene prisa por adelantarlo.

También por ese motivo ha hecho todo lo posible para detener la descomposición de Ciudadanos mediante un pacto de encapsulamiento del Gobierno andaluz que lo blindara ante las operaciones comandadas desde la sede popular de Génova para captar dirigentes naranjas y acelerar la absorción de esa formación por el PP. El pacto ha dado sus frutos sólo parcialmente. El Gobierno de la Junta se mantiene tal y como empezó, pero Ciudadanos no remonta en las encuestas.

En el Ejecutivo de Moreno aseguran que la duración de la legislatura no estaba ligada a la aprobación de los Presupuestos. Argumentan que tras sacar adelante los del actual ejercicio, es perfectamente viable agotar con cuentas prorrogadas el año que aún resta. Sin embargo la continuidad sí dependerá de que el Gobierno no se vea bloqueado en el Parlamento. Con los Presupuestos prorrogados, el Ejecutivo deberá llevar a la Cámara autonómica cada uno de los decretos de modificación de crédito que le permitan ejercer la acción de Gobierno. Si encuentra bloqueo no tendrá más opción que llamar a las urnas.

¿Cuándo puede suceder eso? Tras el receso navideño, cuando la Cámara andaluza tenga que afrontar, además de esas tramitaciones, el debate de las leyes con las que el Gobierno quiere completar su agenda. Será entonces cuando se conocerán las estrategias de los partidos y se sabrá si los caminos parlamentarios se han cerrado para Moreno.