Rajoy, el centro y los vampiros del Congreso

El expresidente se recrea ante el viejo y el nuevo PP, reunidos en la presentación de la última novela de González Pons

María Eugenia Alonso
MARÍA EUGENIA ALONSO Madrid

Vampiros, huesos, una cripta bajo el Congreso y políticos, de derechas, de izquierdas y de los extremos. Son los ingredientes de 'El escaño de Satanás' (Espasa, 2022), el último libro de Esteban González Pons que este miércoles se presentó en sociedad y que reunió en Madrid al nuevo y al viejo PP; o como el propio autor apuntó, al PP a. F. (antes de Feijóo). Una metáfora de la política actual o un thriller político de dimensiones sobrenaturales que aborda el fin de bipartidismo y la aparición de nuevos partidos. «Dice verdades como puños. Comparte lo que algunos opinamos pero no publicitamos», resumió, enigmático, Mariano Rajoy.

El que fuera presidente del PP y jefe de Pons durante quince años, aparcó por unas horas su columna deportiva para ejercer de maestro de ceremonias. Y no defraudó. «Es una novela y como cualquier obra de ficción no se ata a ningún tipo de exactitud, lo que aquí se cuenta –dijo– es cierto o parece cierto o similar a la realidad... o no». Habló de «los enjuagues a la prensa» y de la «insana» relación entre políticos y periodistas, los dos gremios que abarrotaban la sala. «Pero no voy a criticar a la prensa, no soy un insensato. Voy a hablar de política», advirtió para leer a continuación un párrafo del libro: «'He contemplado más crueldad en la política que en el infierno y he ido y he vuelto de los dos sitios, ambos detestables'». «Que no soy yo como han podido comprobar». Rajoy en estado puro.

Entre el público, la cúpula del PP con Alberto Núñez Feijóo a la cabeza, la secretaria general Cuca Gamarra, los vicesecretarios de Organización, Miguel Tellado, y Economía, Juan Bravo, un nutrido grupo de exministros con Rajoy –María Dolores de Cospedal, José Manuel Soria, Fátima Báñez, Ana Mato, Iñigo Méndez de Vigo e Isabel Tejerina–, senadores y diputados. Incluso el defenestrado exsecretario general Teodoro García Egea se dejó ver en el hotel Intercontinental hacia el final, mochila al hombro y camuflado entre los últimos asientos.

Pons tomó el relevo agradeciendo la presencia del expresidente del Gobierno, un referente para él en lo político y, sin duda, literario. «Es un superventas», alabó sobre sus tres libros. Se deshizo también en halagos con su actual jefe de filas, el hombre que le ha devuelto a la primera línea, aunque «ahora no me dé la vida». «Alberto es lo mejor que le ha podido pasar a España», dijo el protagonista del acto, que se definió como «un escritor que ejerce de político». Y que quiso dejar claro en medio del terremoto político actual que «los monstruos de la política no nacen de los extremos. «La grieta surge en el centro, cuando la derecha y la izquierda no logran entenderse», previno.