El juez Manuel García Castellón. / Efe

La queja del juez García Castellón contra Iglesias por llamarle «prevaricador» llega a Fiscalía

El instructor del 'caso Villarejo' puso en conocimiento de la Audiencia Nacional unos comentarios despectivos del exvicepresidente y exlíder de Podemos sobre la investigación de Dinna Bousselham

Mateo Balín
MATEO BALÍN Madrid

La Fiscalía de Madrid ha dado trámite al escrito remitido por la Inspección de la Fiscalía General del Estado sobre los comentarios que el exsecretario general de Podemos, Pablo Iglesias, vertió sobre el juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón, al que tildó de «prevaricador». Se trata del instructor del 'caso Villarejo' y de una de las piezas separadas que afecta directamente al exvicepresidente del Gobierno, el llamado 'caso Dina': el robo del móvil a la que fuera asesora del partido morado y cuyo contenido se acabó difundiendo en diversos medios de comunicación.

El escrito ha llegado a la Fiscalía de Madrid dada su competencia territorial para examinar si hubo injurias o calumnias con publicidad por parte de Iglesias. El órgano acusador ha incoado diligencias previas (trámite habitual cuando recibe una denuncia o se da traslado de un asunto) después de que el presidente de la Audiencia Nacional, José Ramón Navarro, fuera informado en mayo pasado de estas palabras por parte del propio García Castellón.

Las menciones se difundieron en una entrevista publicada en abril y un vídeo en el que Iglesias alude a «supuestas manifestaciones» que el magistrado habría realizado a un periodista que no identifica. Según su versión, la misma que reproduce en un libro con sus memorias recientemente, García Castellón le habría dicho «con satisfacción y alegría» a un informador que iba a «acabar» con el exvicepresidente, afirmó que era «un juez mediocre» e insinuó que iba a «pasar a la historia como prevaricador» en el contexto de un supuesto ataque judicial contra Podemos.

La Inspección Fiscal revisó la comunicación y llegó a la conclusión de que no era de su competencia, al referirse a «hipotéticas conductas delictivas o excesos verbales en relación con la actuación profesional de un juez». Dio así traslado a la Fiscalía madrileña para que analizase si se ha producido «un posible delito de injurias o calumnias con publicidad contra funcionario público» y, en caso de apreciarse indicios, lo pusiera en conocimiento de los juzgados de instrucción.

«Me dijo un amigo juez»

Las declaraciones de Iglesias se produjeron al hilo de la promoción de su libro 'Verdades a la cara', que dedica un capítulo entero al 'caso Dina', la investigación abierta tras el hallazgo en poder de Villarejo de materiales procedentes de un móvil robado años antes a la que fue su asesora en Bruselas. Durante las pesquisas, Iglesias acabó siendo sospechoso de un delito de daños informáticos y otro de revelación de secretos porque recuperó la tarjeta del móvil sustraído de manos de un periodista, el que fuera presidente del Grupo Zeta Antonio Asensio, y lo ocultó a su propietaria durante meses.

Al inicio, no obstante, figuraba como víctima, pero acabó expulsado del procedimiento después de que la Fiscalía Anticorrupción señalase los indicios en su contra. La Sala de lo Penal, no obstante, le restituyó. En cualquier caso, el caso está abocado al archivo a falta de que se resuelvan los últimos recursos y después de que el Tribunal Supremo rechazase la exposición razonada remitida por García Castellón contra Iglesias.

En el libro el exlíder de Podemos comenta lo siguiente: «Insisto en que tengo que ser prudente, pero todo el mundo sabe quién es García-Castellón», dice ese capítulo de su libro, en el que afirma además que «al parecer es muy habitual que los jueces tengan una corte de periodistas (...) de confianza a los que cuentan los avances de sus investigaciones». «Por lo visto, el caso de García-Castellón es particularmente llamativo. Así me lo explicó un periodista de tribunales. Omito su nombre por razones obvias», señala el texto.

Y añade, entre otras menciones: «Me dijo un amigo juez que es evidente que lo de García-Castellón es prevaricación. Me explicaba también que jamás le condenarán por prevaricar, por razones obvias, pero que su actuación en el caso del teléfono de Dina ha generado un nivel de escándalo notable entre sus colegas». Le acusa de haber «maniobrado» en su contra por razones ideológicas.