La expresidenta del Parlament Carmen Forcadell; el exvicepresidente y líder de ERC, Oriol Junqueras; el expresidente de la Generalitat y líder de Junts, Carles Puigdemont y la exconseller Dolors Bassa en el momento de su reencuentro en la vivienda de Puigdemont en Waterloo,. / Efe

El secesionismo insiste: «Lo volveremos a hacer», «juntos» y «lo haremos mejor»

Todos los líderes del 'procés', juntos por primera vez desde 2017, se unen a los actuales dirigentes independentistas

CRISTIAN REINO Barcelona

Hacía tiempo que el independentismo catalán no ofrecía una imagen de unidad tan contundente, en lo que se refiere a sus dirigentes institucionales. La localidad francesa de Elna, lo que el soberanismo llama la Cataluña norte, ha acogido esta mañana un acto para conmemorar el 60º aniversario del nacimiento de Òmnim Cultural, al que no ha faltado prácticamente nadie con peso específico en el movimiento independentista catalán. A Elna, lugar simbólico para el nacionalismo pues allí se escondieron las urnas del 1-O, han acudido el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, y el vicepresidente, Jordi Puigneró, la presidenta del Parlament, Laura Borràs, y en el escenario se han juntado los dirigentes que estuvieron en prisión y fueron indultados por el Gobierno (salvo Dolors Bassa) y los que aún permanecen huidos en Waterloo. También ha acudido la exdiputada de la CUP, Anna Gabriel, huida en Ginebra.

Por primera vez desde los hechos de octubre, los líderes del 'procés' han comparecido juntos y se han unido a los actuales dirigentes del soberanismo. Y por segunda vez en dos semanas, los dos pesos pesados del nacionalismo catalán, Carles Puigdemont y Oriol Junqueras, han vuelto a coincidir y han aparcado sus diferencias para tratar de exhibir una imagen de cohesión en el movimiento independentista. Puigdemont y Junqueras han llegado juntos al acto, en compañía de Jordi Cuixart, y han subido juntos al escenario, agarrados del hombro. Todos los líderes de octubre de 2017, junto a Aragonès, Borràs y Puigneró, se han fotografiado juntos.

El único que ha intervenido ha sido el presidente de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart, anfitrión del acto, que ha llamado precisamente a la unidad. «Este acto de reencuentro es una victoria de la sociedad catalana, no lo rebajemos», ha arengado. «El Estado no quería vernos juntos, la represión busca dividirnos, de nuestra unidad está la clave de la victoria», ha presionado. Cuixart ha advertido de que seguirá «defendiendo con uñas y dientes» el 1-O y ha avisado a los líderes políticos que el independentismo seguirá siendo «exigente». «Lo volveremos a hacer, lo haremos juntos y lo haremos mejor», ha amenazado.

El secesionismo ha enviado una imagen de unidad, pero es más bien ficticia, pues más allá del acuerdo para seguir gobernando juntos en el Govern, ERC y Junts continúan sin encontrar una hoja de ruta común para volver a intentar la independencia. Cuixart ha señalado que el elemento que puede servir para desencallar una estrategia común es la desobediencia y la lucha no violenta.

Òmnium Cultural nació como una entidad de defensa de la lengua catalana. Fue impulsada en pleno franquismo por miembros de lo que entonces se conocía como la burguesía nacionalista catalana, con nombres como Fèlix Millet, Lluís Carulla, Joan Baptista Cendrós, Pau Riera o Joan Vallvé.