El portavoz del PSOE en el Congreso, Héctor Gómez. / E. P.

El PSOE se opone a una iniciativa para proteger el castellano en Cataluña

Los socialistas votarán en contra de una moción de Vox para aplicar un 155 educativo en esta comunidad

María Eugenia Alonso
MARÍA EUGENIA ALONSO Madrid

El PSOE votará en contra de una moción presentada por Vox en el Congreso en defensa del 25% del castellano en las aulas catalanas, que no saldrá adelante por falta de apoyos suficientes. Así lo ha adelantado este martes su portavoz parlamentario, Héctor Gómez, asegurando que su formación «respeta y acata las sentencias judiciales». Los socialistas han declinado presentar enmiendas al texto, que sí han introducido PP y Ciudadanos, favorables a respaldar la iniciativa. «Constatamos con enorme preocupación y tristeza cómo el PSOE se ha radicalizado, acercándose a posturas de la extrema izquierda y a lo más ultra que hay en España, que son los partidos separatistas», ha lamentado el portavoz de Vox, Iván Espinosa de los Monteros.

En su iniciativa, la formación de Santiago Abascal reclama la aplicación del 155 en Cataluña para proceder a «la intervención de la Administración autonómica catalana con el fin de asegurar el respeto y el cumplimiento íntegro de los preceptos y principios constitucionales». Argumentan que es necesario iniciar el trámite -el popular -Pablo Casado ya ofreció sus senadores al PSOE para respaldarlo en el Senado- después de que Generalitat haya manifestado queno tiene intención de cumplir la reciente sentencia del Tribunal Supremo que avala que el 25% de la enseñanza en esta comunidad tenga que ser en castellano.

Vox pide además que se asegure la enseñanza del español en todo el territorio nacional, que recoge el artñiculo 3 de la Constitución. Asimismo solicita el establecimiento de un régimen sancionador contra «todos aquellos particulares o poderes públicos que, en el ejercicio de su actuación o en el ámbito de sus actuaciones obstaculicen o impidan la vigencia de ese precepto constitucional y exige que se revierta la «instrumentalización» de las lenguas españolas «como elemento de división y de confrontación».