El portavoz de Podemos, Pablo Fernández. / EFE

Podemos resucita el 'No a la guerra' y divide al Gobierno

Albares responde a su socio de coalición que «España no se esconde» en la crisis de Ucrana y que la acción exterior «la marca» el presidente

Miguel Ángel Alfonso
MIGUEL ÁNGEL ALFONSO Madrid

La escalada de tensión entre Rusia y la OTAN, que amenaza con provocar un terremoto en el continente, deja sentir sus réplicas a escala doméstica. Unidas Podemos ha resucitado el 'No a la guerra', el eslogan con el que la oposición intentó disuadir en 2003 al Gobierno de José María Aznar de participar en la guerra de Irak, para criticar el eventual envío de tropas españolas si la crisis deriva en conflicto armado. Aunque esta vez la consigna va a dirigida a su socio de coalición, con el que se ha enredado por su distinta interpretación de la situación. «España es el país del 'No a la guerra', quien salga de esa senda está cometiendo un error muy grave», advertía este viernes el portavoz de los morados y candidato a las autonómicas de Castilla y León, Pablo Fernández.

El nuevo ciclo electoral ha provocado un cambio en las relaciones dentro del Consejo de Ministros, los socios fijan posiciones de cara a su electorado, especialmente Podemos, que lleva en su ADNel antibelicismo, y dejan caducas las campañas electorales cuya consigna se basaba en no hacer fuego amigo entre ambos partidos. Prueba de ello es que las ministras de Derechos Sociales y de Igualdad, Ione Belarra e Irene Montero, respectivamente, entraron este viernes al trapo en la cuestión, aunque sin personalizar en ningún momento las críticas. «'No a la guerra'. Con ese espíritu y con ese compromiso debemos trabajar e intensificar las vías diplomáticas para desescalar cualquier conflicto», defendían las número uno y dos de Podemos.

Podemos reunió ayer a otros siete partidos (Izquierda Unida, En Comú Podem, Alianza Verde, Bildu, BNG, CUP, Más País y Compromis) para firmar un manifiesto 'por la Paz' en el que muestran su «preocupación» por el «incremento» de la tensión bélica en Ucrania entre Estados Unidos y Rusia, así como el «rechazo frontal» al envío de tropas al Mar Negro y Bulgaria y el convencimiento de que este conflicto «solo puede resolverse a través del diálogo, la distensión y el convencimiento de que la paz es el único camino».

La inmediata reacción de los morados forzó a los socialistas a aclarar conceptos diplomáticos con el objetivo de no alimentar más divisiones en el seno de la coalición, más aún con un asunto geopolítico volátil y sumamente grave. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, recordó que es el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quién «marca la acción exterior» del Ejecutivo y pidió no hacer «política ficción». De ese modo limitó una respuesta europea a una posible invasión rusa a «sanciones económicas enormes». También alertó de que «está en juego la construcción europea y debe prevalecer la unidad». «Son momentos complicados en el que todos contenemos la respiración. España está demostrando en el seno de la OTAN lo que es, un país que quiere la paz, que apuesta por la distensión y que está unido y no se esconde», zanjó.

Otros dirigentes socialistas se vieron obligados a rebajar la tensión con Podemos. La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, negó que vaya a haber «problemas» en el «interior del Gobierno». Eso sí, reconoció que se trata de «una materia muy delicada». Yel portavoz del PSOE, Felipe Sicilia, defendió que su partido «apuesta por una solución diplomática a cualquier conflicto», postura que, adujo, «es la del Gobierno».

Movimiento de fragatas

Lo cierto es que el Ejecutivo está lejos de compartir una visión común sobre la crisis. La forma en la que se hizo pública la participación de España en el dispositivo de la OTAN para disuadir a Rusia molestó al socio menor de la coalición, cuya reacción vino precedida por el adelanto del envío ya previsto de la fragata Blas de Lezo y del buque de acción marítima Meteoro a la flota permanente aliada que patrullará el mar Negro. Zona que se ha convertido en uno de los teatros principales de la crisis. El Gobierno también ha ofrecido el envío de cazabombarderos del Ejército del Aire a Bulgaria como parte del despliegue disuasorio de la OTAN en el este de Europa.

Por otra parte, Albares mantuvo el martes, una reunión con el secretario de Estado de los Estados Unidos, Antony Blinken, al que le trasladó su compromiso de que «cualquier nueva agresión rusa contra Ucrania conllevaría una respuesta severa». Cuestión que también puso en alerta sus socios. «Empujar la OTAN hasta Rusia es un error y es estratégicamente torpe: subirán el gas, el petróleo, la inflación», le acusó el secretario general del PCE, Enrique Santiago.

Paralelamente, el PP intenta sacar partido del cruce de reproches para acentuar la división en el Ejecutivo. Pablo Casado preguntó este viernes a los ministros de Unidas Podemos «si son un solo Gobierno». Aunque cerró filas con Sánchez en la cuestión rusa y pidió su comparecencia para dar cuenta de la situación en el Congreso, reprochó a los morados «estar con Rusia y no con la OTAN». «Me gustaría escuchar a la vicepresidenta Díaz», aseveró el líder de los populares.

Vox pide al PP «no exagerar» la crítica a Sánchez por los fondos

El portavoz de Vox en el Congreso, Iván Espinosa de los Monteros, recomendó al PP tener cuidado de «no exagerar» las críticas al Gobierno de Pedro Sánchez fuera de España. El dirigente de extrema derecha advirtió de que un reproche desmedido «puede acabar deteriorando la imagen de nuestro país en el extranjero» y es que, añadió, cuando uno sale del territorio nacional debe «tener en cuenta otros factores adicionales» sobre la política nacional que son desconocidos en otros lugares. El secretario general de los populares, Teodoro García-Egea, respondió y cargó contra los de Santiago Abascal porque «regalaron primero los fondos al Ejecutivo» con su abstención en la votación del Congreso sobre el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia y «ahora no los controlan». «¿Qué le debe Vox a Sánchez?», escribió en Twitter.