Ione Belarra, Yolanda Díaz y Alberto Garzón / EP

Podemos y sus confluencias se enredan en la carrera por Sumar

Mientras el proyecto de Yolanda Díaz no acaba de despegar, las izquierdas están sumidas en un debate interno por el futuro frente amplio

Miguel Ángel Alfonso
MIGUEL ÁNGEL ALFONSO Madrid

Las confluencias situadas a la izquierda del PSOE encaran el regreso del curso político como un momento crucial para su futuro. La entrada en juego de Sumar, el nuevo proyecto de la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, y que aún tiene forma jurídica de asociación y no de partido, ha abierto un debate entre todas las formaciones sobre cuál va a ser su papel en un futuro frente amplio.

Después de que Díaz anunciara que Sumar no se presentará a las elecciones locales de mayo (lo fiará todo a las generales), los partidos hacen cálculos sobre el coste de negociar las listas municipio a municipio si fraguan una hipotética alianza. Todo pocos meses después del sonado fracaso que supuso la coalición Por Andalucía en las autonómicas del pasado 19-J. Un bautismo de fuego de esta plataforma que integró a Podemos, IU y a los errejonistas de Más País, que volvían a concurrir juntos a unas elecciones tras el divorcio de Vistalegre III.

Podemos

En el debate interno de Podemos pesa la creencia de que deben liderar este espacio porque fueron «claves» para el «cambio político» en España y que Pablo Iglesias fue el que escogió a la política gallega como sucesora y la ungió como candidata para las generales. Consideran a Sumar como «un aliado fundamental» al que tratar de tú a tú y se inclinan por no disolverse en el mar de siglas del frente amplio.

Díaz les reconoce la importancia que tuvieron para «acabar con el bipartidismo», pero ahora les pide «dar un paso más» y dejar a un lado las estructuras jerárquicas –«atavismos e inercias que no acompañan el pulso de la sociedad», dijo en mayo–. Tampoco quiere aceptar tutelas por parte de la formación que lidera la ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra.

Dentro del Gobierno, Podemos ha iniciado una reestructuración para ganar peso político ante la recta final de la legislatura. Cambios que también sirvieron para ajustar cuentas con IU, a los que responsabilizan de los malos resultados en Andalucía. La propia Belarra cesó a su secretario de Estado para la Agenda 2030 y líder del PCE, Enrique Santiago, y lo sustituyó por la secretaria de Organización de Podemos, Lilith Verstringe.

Santiago era uno de los valedores más fuertes de Sumar. Pero no fue el único ajuste de cuentas entre unos y otros. La jefa del gabinete del Ministerio de Igualdad, recién nombrada número dos del PCE, Amanda Meyer, fue cesada en plena campaña electoral andaluza tras perder la confianza de la ministra Irene Montero.

Izquierda Unida

La hoja de ruta de la coalición que lidera Alberto Garzón no es ningún secreto. En Izquierda Unida esperan que una vez que Díaz asuma la candidatura del frente amplio tocará sentarse a negociar entre todas las formaciones, sin posiciones de privilegio ninguna. Confían en que no se repita la preeminencia que, por pura fuerza electoral, cosechó Podemos en 2016 cuando se configuró Unidas Podemos, que engloba también a IU, a Alianza Verde, a En Marea y a En Comú.

El posicionamiento de IU ante las locales y autonómicas será clave para comprobar la distancia que ha marcado con Podemos.

En Comú Podem

Los comunes se han mostrado menos recelosos por integrarse en Sumar que sus compañeros de Podemos. Su líder, alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, estuvo presente en el encuentro Otras Políticas que se celebró en Valencia el otoño pasado. La primera piedra del proyecto de Díaz. Allí estuvieron presentes también la errejonista Mónica García (Más País), la entonces vicepresidenta de la Comunitat, Mónica Oltra (Compromís), y Fátima Hamed (Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía). Pero sobre todo destacó la ausencia de las número uno y dos de los morados: Ione Belarra e Irene Montero.

Con ellos, Díaz tiene hilo directo y, dice, muy buena relación. Hasta la fecha, además, desde los comunes no han señalado públicamente a la vicepresidenta segunda cómo proceder.

Más País

El partido de Íñigo Errejón continúa escondiendo sus cartas. Su foto en junio compartiendo escenario junto a Díaz en plena campaña andaluza sirvió a la vicepresidenta para señalar «la necesidad de abrir el espacio político» de Unidas Podemos. Errejón, por su parte, la correspondió elogiando su trayectoria y dijo que la relación entre ambos es «magnífica». «Ojalá fuera así con todos los miembros del Gobierno», esa coletilla dejó claro que aún hay heridas por cicatrizar con Podemos tras su salida del partido en 2018.

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