La secretaria de Interior del Partido Popular, Ana Belén Vázquez Blanco, interviene durante una sesión plenaria / ERC

Vox, el paradójico y único aliado del ministro en su relato de la crisis

ERC, aliados del Gobierno, pide la dimisión del ministro y le acusa de ser igual que «el PP o la ultraderecha»

JAVIER ARIAS LOMO MELCHOR SÁIZ-PARDO Madrid

La soledad a la que la tragedia en la valla de Melilla ha condenado a Fernando Grande-Marlaska se hizo ayer patente en el Congreso. El titular de Interior comparecía por segunda vez a cuenta de los hechos del pasado 24 de junio en la frontera con Marruecos y recibía un aluvión de reproches. Aunque no solo por parte de la oposición, sino también de los propios socios de Pedro Sánchez.

El único partido que apoyó, paradójicamente, la versión del ministro fue Vox, cuyo diputado Javier Ortega Smith describió lo sucedido entonces como «un asalto violento a la frontera con Marruecos». Los de Santiago Abascal quisieron dejar claro que si exigen la dimisión de Marlaska no es por el mismo motivo que lo hacen los socios del Gobierno, sino por el hecho de haber «abandonado» a los agentes de la Guardia Civil en la zona.

Más duro con el ministro se mostró el PP, que acusó al que fuese juez de la Audiencia Nacional de haber intentado ocultar su responsabilidad en «el accidente más mortal de la frontera española». «La mentira en democracia es inaceptable y su presencia aquí resulta indecente», aseguró la responsable popular de Interior, Ana Belén Vázquez, tras recalcar que por culpa de Grande-Marlaska «la defensa de los derechos humanos en nuestro país está en cuestión». No obstante, los populares no despejaron ayer la duda de si apoyarían una eventual comisión de investigación, por lo que tal opción parece alejarse definitivamente.

Algo que, precisamente, sí reclaman desde ERC, el aliado del Ejecutivo que más rocoso se mostró en el debate. María Carvalho, diputada republicana, acusó al Gobierno de «asemejarse a la ultraderecha» y pidió con más vehemencia que nunca la dimisión de Grande-Marlaska, además de solicitar también activar el mecanismo de la comisión. Al igual que pide Bildu. La coalición abertzale no alcanza a comprender cómo el ministro continúa a día de hoy negando cualquier irregularidad en el trágico episodio del pasado 24 de junio, pero a diferencia de Esquerra rehúsa exigir la dimisión del titular de Interior.

Tampoco lo hace el PNV a pesar de recriminar a Grande-Marlaska «enrocarse» y deslizar que las grabaciones aportadas al Congreso tienen «interrupciones en momentos claves». Mientras que Unidas Podemos, socio de Gobierno de Sánchez, fue el más tibio de todos: aunque rechazó las explicaciones ofrecidas por el titular de Interior, la mayor parte de su discurso –el de Enrique Santiago– se centró en poner el foco sobre la necesidad de cumplir la ley en materia de asilo.

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