José Luis Ábalos. / JOSÉ RAMÓN LADRA

José Luis Ábalos. Exministro de Fomento y ex secretario de Organización del PSOE

«No he vuelto a hablar con Sánchez, pero no le doy ninguna interpretación»

Su sorpresiva salida del Gobierno el pasado julio ha dado mucho de qué comentar aunque él sostiene que quien apunta a asuntos turbios lo hace sin sustento alguno

JUAN CARLOS FERRIOL

El exministro de Fomento acaba de ser designado presidente de la comisión de Interior en el Congreso. Dice que no ha hablado con Pedro Sánchez desde su destitución y que tampoco ha querido profundizar en las razones del jefe del Ejecutivo, al que asegura estar agradecido.

–Han pasado casi tres meses desde su salida del Gobierno y de la dirección del PSOE ¿Ya conoce los motivos?

–Cambio de Gobierno y refresco del personal que había estado en primera línea. En todo este tiempo tampoco he tenido mucha inquietud por profundizar más.

–¿Y sigue sin haber hablado desde entonces con él?

–No he hablado con él, pero no le doy ninguna interpretación. Antes mantenía una relación muy fluida por mis responsabilidades en el Gobierno y como secretario de Organización del partido. Ahora no soy ni una cosa ni otra.

–Óscar Puente ha dicho que su salida del Gobierno había sido rara. ¿Lo comparte?

–Es la visión de mi querido amigo Óscar. En mi caso concurre la circunstancia de que era el secretario de Organización, eso es lo que le llamará la atención.

–Se ha dicho que usted había pedido asumir una responsabilidad que le ocupara menos tiempo ¿Es así?

–No, yo no pedí nada. Pero sí que me habría venido bien.

–¿Por qué?

–Por circunstancias personales y por mi propio desgaste.

–Se ha hablado de que podía haber ocupado el Ministerio de Defensa. ¿Era una posibilidad?

-No lo sé. Nadie me planteó nada.

–¿Es cierto que Sánchez le dijo que usted ya sabía los motivos por los que lo relevaba?

–Eso es una maledicencia absoluta.

–¿Diría que le ha perjudicado haber mantenido siempre buena sintonía con todos los barones del partido?

–¿Por qué? Era una obligación derivada de la responsabilidad que tenía y estoy muy satisfecho.

–Pero que no se haya conocido una razón objetiva que justificara su salida no le ha ayudado.

–Es evidente es que cuando no se da una razón que satisfaga la curiosidad del personal, da pie a toda especulación. Puede haber, desde la posición de mi amigo el alcalde de Valladolid, que lo plantea desde una posición de afecto, a quienes obviamente tratan de ensombrecer mi figura.

–En algún foro se apunta algún asunto judicial que pueda salpicarle a corto o medio plazo.

-(Risas) Que alguien se ilusione con esas cosas es muy lamentable.

–¿ Está usted convencido de que no habrá nada de eso?

–Hombre, no preveo nada. Mi gestión era sobre un ministerio enorme y uno no lo alcanza todo, pero en mi caso todo lo que se ha intentado atribuirme, se ha judicializado y se ha resuelto. Por lo tanto, como no sea una cuestión que se me pueda escapar a mí...Pero estoy convencido que quienes dicen eso no tienen ningún presupuesto para decirlo, simplemente la mala intención.

–En todo caso, algunos asuntos le han puesto bajo el foco de la polémica. La llegada de Delcy Rodríguez a Barajas, o las ayudas a la aerolínea española Plus Ultra… ¿Tiene alguna relación con Venezuela que pueda resultar sospechosa?

–Con Venezuela ni he tenido nunca nada que ver ni he hecho nada. De todas formas, en el caso de Plus Ultra, que hay una denuncia de la oposición, ni siquiera se me plantea a mí. Y ahora que ya no soy ministro, pues ya no se me cita.

–¿Quién le pidió ir a Barajas?

–Es que yo creo que hay cosas que uno tiene que asumir.

–¿Acudió como secretario de Organización?

–En mi doble calidad de ministro y cargo del partido.

–Pero como miembro del Gobierno esa presencia no le concernía para nada.

–No tiene nada que ver. Yo era una pieza de carácter político en ese Gobierno.

–¿Es verdad que con Sánchez la relación era estrecha hasta que un día, de la noche a la mañana, dejó de llamarle?

-No, no. Básicamente, todo bien hasta que me comunicó la decisión sobre la remodelación.

-Hay quien opina que con su salida, igual que con la de Adriana Lastra, Sánchez despeja de su entorno a colaboradores a los que les 'debía' su regreso a la secretaría general.

–Es que a mí no me debe nadie nada. Todo lo contrario. No tengo ese sentimiento y creo que Adriana tampoco. Soy una persona profundamente agradecida, porque sé que todo lo que he conseguido ha sido gracias a los demás, no gracias a mí mismo.

–Dicho así, parece que diga que usted no tenía capacidad.

-La tienes que tener, tienes que acompañar. Pero nadie somos nada sin los demás. ¿Habría sido yo ministro sin el PSOE? No ¿Sin el apoyo de los compañeros? No ¿Sin el apoyo del presidente de otorgarme su confianza a mí y no a otros miembros que también estuvieron en el equipo inicial? Claro que no. Es una elección que tengo que agradecer.

–Qué queda de aquel Pedro Sánchez del 'espíritu de Xirivella'?

–Es la misma persona, obviamente. Lo que cambian son las circunstancias.

–¿Me puede aclarar si la moción de censura en Murcia iba a desembocar en otra iniciativa igual en la Comunidad de Madrid?

–No es que Cs pensara plantear la moción (de Madrid) como algunos han querido decir, porque si hubieran querido lo habrían hecho de forma paralela. Pero lo lógico era pensar que eso tuviera unas consecuencias. Muy especialmente en la Comunidad de Madrid, donde Ayuso estaba buscando el pretexto para convocar elecciones y desprenderse de su socio. Eso es lo que yo digo, que Cs tenía que prever eso,.

–Porque cuando se habla con Cs de la moción en Murcia ¿no se habla también de Madrid?

–No. Por lo visto Cs solo quería circunscribirla a Murcia. No sé cómo pensaban impedir ese efecto cuando Ayuso estaba buscando la excusa. Nosotros sí que contemplábamos esa consecuencia. No hacerlo era entrar en el terreno de la ingenuidad.

– ¿Se sigue considerando 'sanchista'?

–No me gustan esas denominaciones. Son reduccionistas.