Los senadores socialistas Ander Gil (d) y Tontxu Rodríguez (i), junto a la vicesecretaria general del PSOE y portavoz del grupo socialista en el Congreso Adriana Lastra / efe

Lastra asume las riendas del PSOE tras la salida fulminante de Ábalos

Santos Cerdán se encargará de las tareas de Organización, que ya venía ejerciendo de facto

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERAS Madrid

Revolución en el Gobierno y continuidad, aunque sea momentánea, en el PSOE. Después del electrochoque al que ha sometido al Ejecutivo, Pedro Sánchez ha optado por la opción más conservadora para suplir el vacío que dejará la marcha del hasta ahora ministro de Tansportes, José Luis Ábalos, que hoy mismo presentó su dimisión como secretario de Organización del partido.

La vicesecretaria general y portavoz parlamentaria, la asturiana Adriana Lastra, se verá obligada ahora a dedicar más atención a la formación, como hicieron algunos de quienes le precedieron en el cargo, desde Alfonso Guerra, a José Blanco o Elena Valenciano. Lastra se apoyará en quien ya venía ejerciendo como responsable de facto del aparato, el navarro Santos Cerdán, mano derecha, ojos y oídos de Ábalos, a quien sus múltiples responsabilidades no siempre le permitían estar en el día a día del partido.

Los dos dirigentes llevarán las riendas del PSOE, al menos, hasta el 40 congreso federal previsto para mediados de octubre en Valencia y en el que Sánchez tiene intención de acometer también una profunda renovación de cuadros.

Autodefensa

Ábalos, que ha acompañado a Sánchez desde su travesía para recuperar en 2017 la secretaría general, aprovechó la carta remitida tanto al secretario general como al conjunto del partido para reivindicarse y defender que deja un partido más «cohesionado» en torno a su líder y «mucho más capaz de movilizar a la sociedad y seguir transformando este país». Y alegó que su renuncia al cargo orgánico es fruto de una decisión «largamente madurada» y «necesaria desde el punto de vista personal y familiar».