Pere Aragonès, en un acto celebrado este miércoles. / EFE

ERC lanza un segundo ultimátum a Junts

Los republicanos ya asumen que la investidura no será inminente

CRISTIAN REINO Barcelona

Esquerra Republicana ha lanzado esta mañana un segundo ultimátum a Junts, al ver que las negociaciones no acaban de desencallarse. ERC amenazó días atrás a los junteros, que si antes del 1 de mayo no había acuerdo, empezaría a explorar otras opciones como la del gobierno en solitario. Poco después, aparcó la advertencia. Esta mañana, el aviso ha ido en la misma dirección. Según ha señalado Sergi Sabrià en TV3, si antes del 20 de mayo no hay un pacto cerrado para investir a Pere Aragonès, tendrán que «explorar otras posibilidades», como renunciar al ejecutivo de coalición, como hasta ahora, y gobernar sin Junts o solo con la CUP. Sabrià ha dicho que nadie quiere elecciones y que el límite de tiempo finaliza el 26 de mayo, que es cuando expiraría la legislatura si ERC y Junts no son capaces de investir a Aragonès antes. En ese caso, se disolvería la legislatura y se convocarían elecciones de manera automática para mediados de julio. Junts mostró días atrás su malestar por el ultimátum de Esquerra.

No surtió efecto. Sin embargo, los republicanos insisten en la estrategia negociadora. «Nadie quiere elecciones, pero si llegamos al día 20 sin acuerdo deberán explorarse el resto de posibilidades que hay sobre la mesa», ha afirmado. ERC, no obstante, sigue sin contemplar otra opción que no sea la investidura de la mano de la CUP y Junts. Sabrià ha amenazado también a los junteros de apartar el papel del Consejo para la República de Puigdemont de las negociaciones para la investidura. Fuentes de Esquerra llevan semanas avisando que las conversaciones avanzan en cuestiones como el programa de gobierno, pero encallan siempre cuando abordan qué papel debe jugar el organismo creado por Puigdemont, desde el que reclama poder dirigir el 'procés'. Aragonès fue claro y avisó que no aceptará «tutelas» de ningún tipo a su presidencia. Puigdemont ha vuelto hoy a la carga con el Consejo para la República, impulsando una campaña de objeción fiscal contra la monarquía, en plena campaña de la renta.

Tras celebrar dos reuniones al máximo nivel en la cárcel de Lledoners, con la participación de Pere Aragonès y Jordi Sànchez, ERC quiso trasladar un mensaje optimista, al afirmar que veía un «punto de inflexión» en las negociaciones para cerrar gobierno. Junts, en cambio, enfrió las expectativas. Después de ese punto de inflexión, Esquerra regresa al ultimátum, y lo hace en víspera de que los postconvergentes celebren su congreso extraordinario, donde elegirán al presidente del consejo nacional y acabarán de crear la estructura interna del partido. Se libra también una batalla por el control del mismo, entre Carles Puigdemont, Jordi Sànchez y Laura Borràs. Las diferencias entre unos y otros sectores están a la orden del día y tras el congreso las negociaciones podrían coger otro ritmo. Así, por ejemplo, el consejero Damià Calvet ha afirmado esta mañana que no contempla ninguna otra posibilidad que no sea la entrada de JxCat al Govern. El diputado Joan Canadell, en cambio, apostaba días atrás por las elecciones y tanto Elsa Artadi como Jordi Sànchez dejaron la puerta abierta a quedarse fuera del ejecutivo.