El presidente en funciones de la Generalitat de Cataluña, Pere Aragonès. / EFE

Junts aleja más la posibilidad de entrar al Govern de Pere Aragonès

Los republicanos ya se plantean gobernar en solitario si consiguen desencallar la investidura de la mano de los postconvergentes

CRISTIAN REINO Barcelona

La legislatura catalana sigue en el aire, con el fantasma de la repetición electoral sobrevolando la escena. A la pugna cada vez más enrevesada entre Junts y ERC para cerrar un acuerdo de gobierno, que facilite la investidura de Pere Aragonès, se ha unido una crisis interna en la formación postconvergente, donde se libra una batalla por el liderazgo entre Carles Puigdemont y Laura Borràs a 20 días de un congreso extraordinario del partido.

La purga de Jaume Alonso-Cuevillas como miembro de la mesa del Parlament ha sido la primera víctima colateral de la pelea en el seno del partido del expresidente de la Generalitat. Cuevillas se atrevió a cuestionar la estrategia radical de Junts y le ha costado el cargo, aunque Laura Borràs dijera este martes que que su salida ya estaba prevista con anterioridad. La elección de su sustituta, Aurora Madaula, pondrá a prueba cómo están las relaciones entre ERC y Junts, ya que los republicanos se han resistido hasta la fecha a confirmar si apoyarán a Madaula, una dirigente del ala más radical de Junts. Y por si acaso, los comunes reclaman un asiento en la mesa del Parlament. Depende de lo que decida Esquerra. Pero será el pleno en votación quien determinará el relevo de Cuevillas.

En este contexto, tanto ERC como Junts se preparan ya para un escenario en el que no sean capaces de llegar a un acuerdo de legislatura. De momento, encallan en casi todo: en el plan de gobierno, en la estrategia común en Madrid y en la hoja de ruta soberanista, que básicamente consiste en decidir qué harán cuando en 2023 la mesa de diálogo entre el Gobierno central y la Generalitat esté bloqueada por la negativa del Ejecutivo central a autorizar un referéndum. Chocan también por el papel del Consejo para la República y sobre todo por el reparto de poder y de consejerías.

Ante las dificultades para ponerse de acuerdo, aunque en la práctica no estén tan lejos, como se ha visualizado con la opinión de Cuevillas, que cuestionaba -como ERC- la estrategia de la confrontación simbólica de JxCat, el plan B, esbozado la semana pasada por el secretario general de Junts, Jordi Sànchez, y avalado este martes por la presidenta de la Cámara catalana, Laura Borràs, pasaría por que los postconvergentes den apoyo a Aragonès en la investidura y luego pasen a la oposición.

Descarta elecciones

Borràs reconoció que se están alejando de los republicanos. «Hoy estamos más lejos de entrar al Govern», aseguró en Catalunya Ràdio. Borràs tiene que volver a poner en marcha una nueva ronda de contactos para proponer a un candidato a la investidura, tras el doble fracaso de Pere Aragonès, como consecuencia de la asbtención de Junts en los dos intentos.

La presidenta del Parlament no tiene prisa pero ya descarta de entrada un pleno de investidura el día de Sant Jordi y asegura que Junts no provocará nuevas elecciones. Aunque hay algún sector de su partido que las desea.

Mientras, Ernest Maragall, dirigente de ERC, criticó los problemas de coherencia en el seno de Junts y no descartó gobernar en solitario. En realidad, esta era la apuesta de los republicanos durante la campaña, siempre y cuando fueran capaces de obtener una ventaja significativa a sus socios y adversarios de Junts. Pero el resultado deparó una diferencia de un escaño entre ambos y ERC no ha contemplado hasta la fecha otra opción que reeditar la coalición independentista, como en los últimos años.

Los comunes, eso sí, siguen presionando para que rompa con los de Puigdemont y se abra a un acuerdo de izquierdas, con el PSC desde fuera, aunque los socialistas no contemplan esta opción, salvo que Salvador Illa sea quien presida el Govern.