El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès. / ep

El Govern sigue teniendo cerradas las puertas de los gobiernos de la UE

En plena guerra en Ucrania, el Ejecutivo catalán refuerza su perfil europeísta, después de que el Parlamento Europeo aprobara investigar los vínculos del independentismo con la Rusia de Putin.

CRISTIAN REINO Barcelona

El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, se desplazó este lunes a París, en el que supone su segundo viaje oficial a un país de la UE, tras el que hizo hace tres semanas a Berlín. En plena guerra en Ucrania, el Govern refuerza su perfil europeísta, después de que el Parlamento Europeo aprobara investigar los vínculos del independentismo con la Rusia de Putin.

Aragonès tuvo en París una agenda económica y cultural: un encuentro con un grupo de empresas para tratar de reactivar el proyecto Midcat, un tubo para transportar gas e hidrógeno verde desde España al resto de Europa, pasando por Cataluña, que vuelve a coger fuerza con la crisis energética derivada de la invasión rusa a Ucrania. Y también visitó el Teatro Nacional La Colline y una exposición sobre Gaudí en el Orsay.

Como en el viaje a Alemania del mes pasado, ninguna reunión con miembros del Gobierno. En Alemania, tuvo un encuentro con su homólogo del estado Baden-Württemberg, pero no con ministros del Ejecutivo federal. Hace años que el Govern tiene cerradas las puertas de los gobiernos de la UE y de los comisarios europeos. En concreto, desde 2013, cuando Artur Mas, siendo presidente de la Generalitat se reunió en Bruselas con el vicepresidente de la UE. Años antes, incluso era recibido por el presidente Durao Barroso o el presidente del Consejo.

Pero con el estallido del 'procés', vacío absoluto. El Govern quiso ver un cambio de tendencia, o al menos así lo vendió, el pasado mes de enero. La consejera catalana de Exteriores, Victoria Alsina, viajó a Bruselas. Coincidió con la comisaria de Cohesión y Reformas de la UE, Elisa Ferreira. Pero lo hizo en el marco de un encuentro de la delegación de la Eurorregión Pirineos Mediterráneo, junto a representantes de Occitania y las Islas Baleares. No era una reunión exclusiva de un delegado de la Generalitat con una comisaria de la UE. Para Alsina, no obstante, marcó «un punto de inflexión» en la relación entre el Govern y Bruselas.