María Jesús Montero e Isabel Díaz Ayuso. / R. C.

El Gobierno tilda a Ayuso de «populista fiscal» al apostar por la bajada de impuestos

El Ejecutivo y el PP mantienen las espadas en alto tras la decisión de la líder madrileña de deflactar el IRPF

M. SANTIAGO Madrid

El Gobierno y el PP mantienen el pulso sobre la política fiscal, incentivado por las estrecheces que se derivan de la inflación desbocada y el impacto de la guerra en Ucrania, que enfrentó al presidente Sánchez y al nuevo líder de los populares, Alberto Núñez Feijóo, en la primera y única reunión mantenida por ambos desde que el segundo se ha hecho con las riendas de Génova. La diatriba entre el Ejecutivo y el primer partido de la oposición por la rebaja de impuestos se enmarca en una coyuntura donde unos y otros discrepan sobre qué hacer para compensar el perjuicio que generan en los bolsillos domésticos la ralentización de la economía y el repunte de los precios.

Pero el debate también tiene mucho de ideológico, y fue el camino por el que se adentró este martes la ministra de Hacienda para censurar «la demagogia» y el populismo fiscal». María Jesús Montero lo atribuyó a «algunas formaciones» sin ponerles sigla. Pero el mensaje iba dirigido, inequívocamente, al PP y a Isabel Díaz Ayuso, quien ha recogido el guante de una de las iniciativas que Feijóo trasladó, sin éxito, a Sánchez al anunciar la deflactación del IRPF en Madrid para contrarrestar los estragos inflacionistas.

Montero no solo incidió en la tesis de que reducir los impuestos puede erosionar el Estado de Bienestar, al tiempo que recordaba que la apuesta del Gobierno es por un sistema tributario «justo, progresivo» y al que «más aporten los que más ganan». También lanzó un dardo contra la estrategia de Ayuso. La ministra aseveró que «la principal rebaja fiscal» de que disfrutan los madrileños es la reducción de la carga impositiva en el recibo de la luz promovida por el Ejecutivo del PSOE y Unidas Podemos, con un coste de para las arcas públicas de 7.000 millones que se elevará hasta los 12.000 si la bajada se prolonga hasta final de año.

Montero opuso al «populismo fiscal» la política del Gobierno de adaptar el marco tributario -cuyo objetivo ha de ser, sostuvo, la igualdad de oportunidades para los ciudadanos- a la evolución de las circunstancias económicas, hoy incierta.