Sánchez y Biden se saludan en la cumbre del G-20 del pasado octubre.. / EFE

Cumbre de la OTAN

Sánchez coge aire tras lograr el ansiado cara a cara con Biden en Moncloa

El presidente, cómodo con la agenda exterior frente a sus problemas domésticos, amarra otro encuentro del líder de EE UU con el Rey

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDO Madrid

La Moncloa encuentra un motivo de alivio en plena resaca del revés de las elecciones andaluzas y de la acelerada cuenta atrás para el nuevo plan anticrisis. Habrá fotografía de Pedro Sánchez con Joe Biden y esta vez no será en un pasillo ni en un encuentro precipitado en los pabellones de Ifema que albergarán la semana que viene la cumbre de la OTAN en Madrid. La Casa Blanca, según desvelaron altos responsables del Ejecutivo español, ha aceptado la casi totalidad de las peticiones trasladadas por la Moncloa para que no falte detalle en la escenificación de este esperado encuentro bilateral que Sánchez ansiaba desde que Biden tomó posesión de su cargo en enero de 2021.

Ante todo, la intención del Gobierno español era que no se repitiera la famosa imagen de junio de 2021 cuando ambos se encontraron por primera vez en Bruselas durante un apresurado paseo de apenas 49 segundos en la apertura de la cumbre de la Alianza Atlántica. En el otro encuentro, retratado en el G-20 en Roma, la charla entre ambos también vino a durar un suspiro.

En esta ocasión, rodeada por la solemnidad de una cita de la envergadura de la cumbre de la OTAN en la capital española, todo resultará mucho menos precipitado. Será un verdadero «encuentro bilateral» entre ambos mandatarios. Por lo pronto, la entrevista la celebrarán a solas, sin otros líderes alrededor, y tendrá lugar «a primera hora de la tarde» de este martes 28 de junio en el Palacio de la Moncloa, fuera del programa oficial de la Alianza. El encuentro representará el primer punto de la agenda de Biden en España, según aterrice procedente directamente de la cumbre del G-7 organizada en Schloss Elmau, al sur de Alemania.

El formato de la comparecencia conjunta todavía no se ha cerrado entre Washington y Madrid, aunque ambas delegaciones ya han pactado que los dos mandatarios aparecerán juntos ante los medios en la Moncloa. Es probable que el modelo no sea una rueda de prensa, tal y como ambicionaba el Gobierno, porque Biden ya habrá intervenido ante los medios esa mañana en suelo alemán.

El otro «gran éxito» que se apunta la diplomacia española es que la Casa Blanca también ha accedido a incluir en la apretadísima agenda del presidente estadounidense una audiencia con Felipe VI ese mismo martes, antes de que el miércoles comience oficialmente la cumbre. El encuentro entre ambos jefes de Estado tendrá el máximo boato, ya que tendrá lugar en el Palacio Real y no en Zarzuela. La Casa Real y el Gobierno preparan también una amplia cobertura de esta audiencia, aunque el formato de la misma no se ha concretado al detalle. El Rey recibirá a su invitado en la base de Torrejón.

El cara a cara entre Sánchez y Biden ha suscitado una evidente satisfacción en la Moncloa, ya que hasta la madrugada de este jueves la Casa Blanca no dio el visto bueno a esta entrevista bilateral que oxigena a Sánchez en un terreno -el internacional- en el que el líder socialista se siente cómodo y en el que ha depositado parte de sus expectativas de remontar la legislatura; máxime ante las apreturas domésticas por la adversa espiral inflacionista y el varapalo electoral en Andalucía. Ambos mandatarios ya conversaron el martes durante 20 minutos por teléfono sobre la relevancia de esta cumbre de la OTAN, la más relevante en años por la invasión rusa de Ucrania y la petición de adhesión a la Alianza de Suecia y Finlandia.

LAS CLAVES:

  • El gran temor. Presidencia ha logradosu gran objetivo: evitar a toda costa un encuentro apresurado en los pasillos

  • Más bilaterales. El líder español despachará también con sus homólogos de Australia, Finlandia, Nueva Zelanda y Canadá

De hecho, la bilateral con Biden no será, ni mucho menos, la única de la semana próxima en la Moncloa. Según confirmó este jueves el Gobierno, Sánchez arrancará su agenda el martes con el primer ministro de Australia, Anthony Albanese, en el cargo desde hace un mes. Esta constituirá, además, la primera visita a España de un jefe de Gobierno australiano.

La gran cena en El Prado

A continuación, recibirá a la primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, con la que el presidente mantiene una gran sintonía y con cuyo país estableció el año pasado una asociación estratégica. El presidente completará la jornada con un encuentro con la primera ministra de Islandia, Katrin Jakobsdottir. Y ese mediodía, Sánchez visitará junto al secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, las dependencias en Ifema en las que se va a celebrar la cumbre, con el fin de comprobar que todo está listo para el evento.

El jueves 30, ya acabada la cumbre, almorzará con el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau. El jefe del Gobierno español mantiene una relación muy estrecha con el mandatario canadiense, con el que se ha reunido en ocho ocasiones. El viaje oficial de este será una devolución del que protagonizó Sánchez a Canadá en 2018.

Y en paralelo, Presidencia del Gobierno trabaja para cerrar el miércoles, día grande de la cumbre, otras reuniones más breves e informales en con otros líderes y en un formato más informal. Moncloa se ha congratulado en las últimas horas de las confirmaciones para la denominada 'cena euroatlántica' del miércoles por la tarde en el Prado, un ágape ideado personalmente por Sánchez para estrechar lazos entre la UE, la Alianza y otros socios. La apuesta del Gobierno implicará cerrar al público la pinacoteca el martes y el miércoles.