La ministra y portavoz del gobierno, María Jesús Montero. / EP

El Gobierno ve en la carta de Junqueras «un gesto importante»

La ministra portavoz apela a los reticentes con la concesión de indultos a los condenados del 'procés' y alega que hay que «pasar página» por las generaciones futuras

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERAS Madrid

El Gobierno recibió el lunes como lluvia de mayo la carta en la que el exvicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras, mostraba su reconocimiento hacia la decisión de concederle el indulto y calificaba de no «viables ni deseables» las vías unilaterales hacia la independencia. La ministra portavoz, María Jesús Montero, lo expresó así en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros: «Es un gesto importante y un paso que avanza en el camino y la dirección correcta», alegó.

Las encuestas señalan que el porcentaje de ciudadanos que, fuera de Cataluña, rechaza la concesión de la medida de gracia es elevado y que incluso entre los votantes del PSOE los indultos a los condenados del 'procés' son vistos con enormes recelos. El Ejecutivo es plenamente consciente de ello y por eso se ha embarcado en un operación de pedagogía o propaganda a la que, desde su óptica, ayuda el mensaje del líder de ERC, al que se le impusieron las penas más altas, trece años, por un delito de sedición en concurso medial con malversación.

Montero apeló específicamente a los remisos y, desde la sala de prensa del Palacio de la Moncloa, ha asegurado que el Gobierno no minimiza lo que ocurrió en 2017 y que es plenamente consciente de las «heridas profundas y difíciles de cicatrizar» generadas tanto por la celebración, el 1 de octubre, de un referéndum ilegal como por la declaración uniltateral de independencia. Pero ha alegado que, precisamente, para liberar a «generaciones futuras» de una fractura semejante es preciso «pasar página» y abrir un diálogo. «Es el momento de encontrar solución a esos problemas políticos que nos ralentizan y que comprometen nuestra economía y bienestar social», adujo.

La también ministra de Hacienda aseguró que para el Gobierno los límites están claros y que nunca aceptará ni un referendum de autodeterminación ni la amnistía y admitió implícitamente que las palabras de Junqueras pueden verse condicionadas por los acuerdos de legislatura suscritos por su partido con la CUP y Junts per Catalunya, pero argumentó que, al margen de cuál sea el desenlace, el Ejecutivo considera que «no hay más opción» que intentar el diálogo. «Con escepticismo, pero desde luego -insistíó- el diálogo es nuestra única opción».