Feijóo propone bajar el IVA del 10% al 4% a una cesta de alimentos

El presidente del PP avanza que va a pedir al Gobierno que se aplique el tipo superreducido del impuesto a la carne, el pescado, los aceites, el agua, la pasta y las conservas, además de a productos de higiene femenina e infantil

Cristina Vallejo
CRISTINA VALLEJO Madrid

Prosigue la guerra tributaria entre el Gobierno y el principal partido de la oposición. Del IRPF y la deflactación saltó al Impuesto sobre el Patrimonio y ahora pide paso el IVA. El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha dado algún detalle más de una propuesta que se iba avanzando 'sotto voce' en las filas populares: la rebaja de este impuesto indirecto a los alimentos básicos.

Alberto Núñez Feijóo, en su intervención en la reunión del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Popular, ha anunciado que pedirá al Gobierno que baje el IVA del 10% al 4% a productos alimentarios básicos como la carne, el pescado, los aceites, el agua, la pasta seca y las conservas.

Según detalló el PP tras su reunión, la propuesta afectaría también a los productos básicos de higiene femenina e infantil, además de a alimentos básicos sin gluten o sin lactosa.

De acuerdo con sus cálculos, con esta medida la Agencia Tributaria dejará de ingresar 970 millones de euros. Esta cifra, según la propuesta popular y los números que ha hecho el partido, se cubrirá con los alrededor de 1.000 millones de euros extra que el Estado está recaudando fruto del IVA aplicado a unos productos que ahora son más caros por el incremento de la inflación.

La medida propuesta por Feijóo supone ampliar la utilización del tipo superreducido de IVA (4%). En este momento, este tipo del impuesto se aplica a productos como el pan común, las harinas panificables, la leche, el queso, los huevos, las frutas, verduras, hortalizas, legumbres, tubérculos y celerales, así como los libros, los periódicos, las revistas y los medicamentos. El IVA reducido (10%) es el que se aplica al resto de los alimentos para la nutrición humana, con la excepción de las bebidas alcohólicas y el tabaco.

«Es una propuesta estudiada, solvente y fruto de reflexión en las últimas semanas», dijo Feijóo. «No carga el coste de la crisis a las familias. No carga el coste de la crisis a productores y vendedores. Ni tampoco sobre la recaudación del Estado, porque se financia con un ingreso extra», argumentó el presidente nacional del PP.

Ésta es la iniciativa que Feijóo dijo este lunes que trasladaría al Gobierno central si éste continúa manteniendo su negativa a bajar el IRPF para rentas por debajo de los 40.000 euros. Esta última medida, recordó, la están aplicando comunidades autónomas del PP, como Andalucía o Murcia, que anunciaron la deflactación de la tarifa autonómica (ajuste de los tipos a la inflación). También han anticipado recortes de tipos en el IRPF Castilla y León o Galicia. Y, tal y como recordó Feijóo, es una medida que el PSOE está aplicando en Euskadi (allí se anunció la pasada semana ya la tercera deflactación del impuesto).

La rebaja del IRPF es una medida que, según Feijóo «busca ser útil y devolver a los ciudadanos una parte de lo que están pagando de más». Pero, afirmó el líder popular, no lo han aceptado en el Gobierno central porque, de acuerdo con la retórica habitual de Feijóo, «quieren quedarse con el dinero de los españoles y distribuirlo como consideren oportuno».

El líder nacional del PP defendió al presidente andaluz, Juanma Moreno Bonilla, que la semana pasada, además de anunciar la rebaja del IRPF, también avanzó la supresión del Impuesto sobre el Patrimonio. «Hay personas en el Gobierno que se han olvidado del resultado electoral», afirmó Feijóo, en referencia a la mayoría absoluta del líder popular andaluz y a las críticas que ha despertado la decisión en las filas del Ejecutivo central. También apeló a Moreno Bonilla, al afirmar: «Si al PSOE le preocupa la recaudación, sugiéreles que recuperen los 680 millones de los ERE».

Alberto Núñez Feijóo aprovechó su intervención también para criticar al Gobierno de coalición por la división y los desencuentros que le atribuye en materia de seguridad, política exterior, la abolición de la prostitución o la ley trans.