Aragonès participó el sábado en un acto por el 90 aniversario de la fundación de ERC. / EFE

ERC y la CUP alcanzan un preacuerdo para que Aragonès presida la Generalitat

El secesionismo sigue enfrentado por la ausencia de una hoja de ruta común, mientras Illa no renuncia a postularse como candidato

CRISTIAN REINO Barcelona

Esquerra y JxCat tienen apenas cuatro días para desencallar un acuerdo -que en estos momentos está muy lejos- para la formación de un nuevo gobierno independentista en Cataluña. Llevan semanas de negociaciones, sin apenas avances.

Sin embargo, Esquerra presionó este domingo a Junts, anunciando un preacuerdo con la CUP para la investidura de Pere Aragonès. Los anticapitalistas han convocado a sus bases para someter a votación el pacto alcanzado con los republicanos. A partir de la posición de sus asambleas internas, la CUP decidirá el signo de su voto en la elección. Pero ya de entrada, Aragonès -si así lo ratifican las bases- se asegura al menos la abstención de los anticapitalistas en la investidura.

ERC y la CUP basan su acuerdo, que según fuentes republicanas garantizaría el inicio de la legislatura y su estabilidad, en cuatro ejes: vivienda, políticas de salud, cambios en el modelo de los Mossos (abogan por una suspensión cautelar del uso de los proyectiles de foam por parte de los cuerpos policiales en Cataluña) y hoja de ruta secesionista. Sobre este punto, ambas formaciones se comprometen a «preparar las condiciones necesarias a lo largo de la legislatura para realizar un nuevo embate democrático, preferentemente en forma de referéndum», mientras «se mantiene la apuesta de ERC por un proceso de negociación, para resolver democráticamente el conflicto de Cataluña con el Estado español». La CUP reclamaba la celebración de un referéndum antes de 2025. Esquerra no ha llegado a tanto, pero sí hay un compromiso de seguir con la confrontación.

Tras el acuerdo con la CUP, a ERC le falta ahora el pacto con Junts, el más complicado. Republicanos y posconvergentes (ahora Junts) llevan nueve años gobernando juntos en Cataluña. No se pueden ni ver, pero siempre han acabado poniéndose de acuerdo. Eso sí, en el último minuto. Así fueron las investiduras de Carles Puigdemont, en 2016, y la de Quim Torra, en 2018, tras tres intentos fallidos (elpropio Puigdemont, Jordi Sànchez y Jordi Turull). ERC ha facilitado la elección de tres presidentes de sus socios y también rivales, Artur Mas, Puigdemont y Quim Torra. Las tornas han cambiado y quien ahora tiene que dar su brazo a torcer es Junts para investir a Pere Aragonès. Esquerra considera que ya ha cumplido su parte del acuerdo, al votar a favor de la elección de Laura Borràs como presidenta del Parlament. Tienen hasta el viernes, en primera ronda, y hasta el domingo, en segunda votación.

La presidenta de la Cámara catalana iniciará entre este lunes y el miércoles la ronda de contactos para proponer un candidato a la Presidencia de la Generalitat. Pero los equipos negociadores de Junts y ERC llevan días advirtiendo de que el acuerdo está muy verde. Si no alcanzan un pacto, Borràs tendrá un problema. Desde Junts amenazan incluso con que no se convoque el pleno de investidura. En ese caso optaría por un 'acto equivalente', una comunicación de la presidenta a la Mesa, que haría las veces de investidura fallida.

El PSC avisa

ERC y Junts tendrían dos meses para desencallar la investidura. Borràs podría proponer también al socialista Salvador Illa como candidato, aunque la presidenta de la Cámara insiste en que solo puede ser candidato quien acredite los apoyos necesarios. El PSC amenaza con acudir al Tribunal Constitucional si impide que Illa pueda presentarse a la investidura.