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La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, este miércoles en el Congreso. EFE
Las primarias envenenan aún más la relación de dos bandos que se necesitan

Las primarias envenenan aún más la relación de dos bandos que se necesitan

La vicepresidenta pide a los morados que aclaren su presencia en el acto de su candidatura pero los de Belarra quieren un pacto con «certezas»

Miércoles, 22 de marzo 2023, 08:43

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La indecisión y el perfil bajo se han acabado para Yolanda Díaz. Un día después de vestirse de candidata y lanzar su carrera electoral a la Moncloa durante su intervención en la moción de censura, la líder gallega ha pasado contraataque con Podemos y ahora pide a la secretaria general de los morados, Ione Belarra, que aclare si asistirá o no al acto del 2 de abril en Madrid que pondrá punto final al proceso de escucha de Sumar. Todo mientras estos continúan amagando con no asistir al mismo si no se pactan previamente primarias abiertas para cerrar una coalición para las generales.

En ese sentido, la vicepresidenta reconoció que la designación de Pablo Iglesias en 2021 le «pesa», que quien sea candidato por su proyecto político tendrá que ser elegido «democráticamente por la ciudadanía» y que «nunca» se ha «peleado» por una lista electoral.

Pero esta declaración de intenciones, realizada en una entrevista en RNE ayer por la mañana, sigue sin ser suficiente para Podemos, que busca un acuerdo concreto, aunque sea de mínimos. Los morados quieren «certezas» y no gestos para hacerse la foto el Domingo de Ramos junto a la líder gallega y el resto de organizaciones llamadas a formar un frente amplio. Fuentes cercanas a la dirección del partido explican que ha habido «intentos» de reunión pero que las negociaciones están paradas desde hace dos meses. «Los acuerdos se alcanzan sentándose», zanjan.

La situación se complica para la formación de Belarra, que ve como poco a poco el resto de partidos de su espacio político se lanzan a los brazos de Díaz. La vicepresidenta llegó al hemiciclo el martes acompañada por Jaume Asens, dirigente de los comunes;del coordinador general de Izquierda Unida,Alberto Garzón;y del líder de Podemos Galicia, Antón Gómez Reino. Representantes de tres facciones que ya han llamado a conciliar con Sumar. En la bancada de enfrente, en los escaños azules que les corresponden como ministras, la número uno y la dos de Podemos, Belarra y Montero, observaban la escena con gesto serio.

Desde fuera del Congreso, la candidata de Más Madrid (marca capitalina de Más País, el partido de Íñigo Errejón) a la alcaldía de Madrid, Rita Maestre, se deshizo en elogios tras la intervención de Díaz:«El futuro va de mujeres como ella». La alcaldable también confirmó que asistirá, junto a su compañera y cabeza de lista para la Comunidad de Madrid, Mónica García, al acto de Sumar del 2 de abril.

Falta de comunicación

Son son solo gestos, pero reunidos ayudan a descifrar los mensajes que Díaz, ya inmersa la carrera por las generales, lanza a los de Belarra. Y es que el principal obstáculo para la confluencia entre Podemos y Sumar radica en la falta de comunicación entre ambas partes, que han trasladado la conversación a los medios. La influencia externa del exvicepresidente segundo, Pablo Iglesias, tambien se deja notar en el ambiente. Ayer, en Red, su nuevo canal de televisión, criticó la simbiosis entre Díaz y Pedro Sánchez, por considerarla favorable a las posiciones del PSOE. Irene Montero, insistió en la «necesidad de llegar a un acuerdo» con la plataforma de la líder gallega, a la que definió como «el partido que está montando con el PCE o Más Madrid», y que «es diferente a Podemos», añadió.

La primera formación en recoger el guante de los morados ha sido IU, cuyo secretario de organización, Ismael Gómez, condicionó las primarias que pide Podemos a «un censo único y nuevo». Desde Red, le contestó su homóloga en el partido morado, Lilith Verstrynge, que apoya la idea de que el acuerdo llegue a través de la «participación democrática», aunque siempre con «un censo abierto» en el que pueda inscribirse cualquier persona, «no solo los militantes de las organizaciones».

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