El portavoz de Ciudadanos, Edmundo Bal, discute este jueves con la presidenta del Congreso, Meritxell Batet. / EP

El Congreso aprueba la contrarreforma del Poder Judicial

El Gobierno, por la vía urgente, da dos meses de plazo al CPGJ para que nombre a dos de los cuatro vocales del Tribunal Constitucional cuyos puestos están vacantes

Miguel Ángel Alfonso
MIGUEL ÁNGEL ALFONSO Madrid

El Congreso ha aprobado este jueves la reforma del Poder Judicial que permitirá que el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) pueda designar a dos de los cuatro magistrados para el Tribunal Constitucional cuyo puesto esta vacante. Todo pese a estar caducado su mandato desde hace tres años por la falta de acuerdo entre Gobierno y oposición. Se trata realmente de una contrarreforma del PSOE a otro proyecto presentado hace un año por el propio Ejecutivo, que prohibió los nombramientos en fuciones bajo el argumento de que había una mayoría conservadora en el actual órgano de gobierno de los jueces.

La iniciativa se tramitará por la vía urgente –sin pasar por ponencia ni comisión– y se remitirá al Senado con intención de que quede aprobada definitivamente la próxima semana. Además, los socialistas introdujeron este miércoles, a última hora, una enmienda in extremis para obligar al CGPJ a nombrar a estos dos vocales del TC antes de un plazo de 3 meses desde que quedaron vacantes estos dos asientos, es decir el 13 de septiembre (esta situación se produjo el 13 de junio).

PSOE y PP habían hecho un último intento de alcanzar un acuerdo para renovar el CGPJ con la reunión que mantuvieron el lunes el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, y el secretario Institucional del PP, Esteban González Pons. Fue el enésimo intento de tratar de desbloquear una renovación que acabó, una vez más, sin acuerdo.

Ese mismo día, además, el pleno del CGPJ se revolvió contra esta propuesta y acordó por diez votos a favor –incluido el del presidente, Carlos Lesmes– frente a siete en contra y dos en blanco, rechazar la propuesta del Gobierno y solicitar al Congreso que le escuche por ser parte de una reforma que le afecta directamente. Algo que no ha sucedido.

Un grupo de cinco vocales del CGPJ, alineados con el sector progresista, llegaron a emitir después un voto particular para desmarcarse de esta decisión al considerar que «interfiere en el debate político».

La bronca se trasladó este jueves al Congreso, donde la iniciativa se voto en otra sesión maratoniana que se encuadró dentro de la tercera jornada del debate sobre el estado de la nación. Los animos estaban caldeados y los populares se sentían legitimados legitimados por la Comisión Europea, que un día antes había urgido a España a cambiar el sistema de elección de jueces lo antes posible para adaptarlo a los estándares europeos. Una recomendación que el propio Alberto Núñez Feijóo celebró al considerar que coincide con lo que lleva pidiendo su partido desde la época de Pablo Casado.

Debate enfangado

Por ello, el debate acabó enfangado, en un clima agriado por los rifirrafes que se han vivido en el hemiciclo a lo largo de toda la semana (se acababa de debatir el proyecto de Ley de Memora Democrática). El portavoz de Ciudadanos, Edmundo Bal, que además tiene plaza de abogado del Estado, se mostró muy crítico. El miércoles llegó a espetar que «Montesquieu ha muerto» al enteder que esto afecta a la separación de poderes. Este jueves, definió el proyecto de reforma como «una piedra más en el camino de la semana de los desmanes del Gobierno, que asume la idea de país mediocomunistoide de Podemos».

Luis Santamaría fue el encargado de defender de la postura del PP, y no rebajó el tono de Bal, acusó a socialistas y morados de «parasitar todas las instituciones» y evidenció que si existía alguna posibiliad de entendimiento o de llegar a algún pacto de estado en esta cuestión tras el desembarco de Feijóo en la planta noble de Génvoa, esta ya es una quimera.

Unidas Podemos, por su parte, ha cerrado filas con su socio de Gobierno. La diputada de Unidas Podemos, Martina Velarde, ha criticado al PP por usar, en su opinión, este debate para «hablar de Venezuela y de ETA. Lo están metiendo con calzador para excusar su voto en contra de medidas que favorecen a las familias de este país o para que no se haga justicia con las víctimas del franquismo».

La respuesta de Lesmes

El presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes, ha asegurado este jueves desde La Palma que se esforzará para nombrar a los dos nuevos vocales del TC, si bien ha subrayado que tampoco lo puede garantizar porque para ello deben ponerse de acuerdo al menos 12 de los 18 vocales actuales. «A mí me corresponde convocar el Pleno, pues yo convocaré un Pleno en un tiempo razonable y fijaré el orden del día (...), con anterioridad a esa fecha», ha afirmado.

No obstante, al mismo tiempo ha resaltado que «es necesario algo más que convocar un Pleno y fijarlo en el orden del día», «y es que los vocales se pongan de acuerdo en dos candidatos». «Yo me esforzaré en que esa situación se dé, pero tampoco la puedo garantizar», ha acotado.