Ayuso atiende a los medios a su llegar a la marcha policial. / foto: Efe | Vídeo: ep

PP, Vox y Ciudadanos arropan la protesta policial contra la refoma de la 'ley mordaza'

Casado y Ayuso no coinciden en la marcha. La foto entre ambos dirigentes tendrá que esperar

María Eugenia Alonso
MARÍA EUGENIA ALONSO Madrid

PP, Vox y Ciudadanos se han echado este sábado a las calles de Madrid para arropar la movilización convocada por sindicatos y asociaciones de policías contra la anunciada reforma de la Ley de Seguridad Ciudadana, la conocida como 'ley mordaza'. Una cita a la que han acudido Santiago Abascal, Inés Arrimadas e Isabel Díaz Ayuso, y a la que se ha sumado a última hora Pablo Casado, procedente de León donde ha clausura un acto interno del partido.

El recibimiento más caluroso ha sido para el líder de Vox, quien ha llegado a la marcha entre gritos de «¡presidente, presidente!», cerca de la cabecera de la manifestación. «Estamos en la calle junto a los más leales y más esforzados servidores de España», ha remarcado Abascal, que ha insistido en el que el Gobierno tratar de sacar adelante una reforma «junto a todos los enemigos de España y del orden constitucional».

Ayuso, por su parte, ha calificado la reforma que pretende llevar adelante el PSOE y Unidas Podemos de «ataque directo al estado de derecho y la libertad de los ciudadanos». La presidenta de la Comunidad ha apelado a su papel institucional para «no estar en ninguna pancarta», por lo que ha optado por manifestar su apoyo acudiendo al inicio de la protesta, pero no participando en la marcha. «Creo que es mejor hacerlo así», ha explicado a los periodistas.

La líder regional no ha coincidido con Casado, que llegó con la manifestación ya empezada y que sí se ha puesto tras la pancarta. El presidente de los populares ha aprovechado su intervención en un acto juto al resto de los presidentes provinciales del partido para calificar de «insólito» que, «por primera vez en democracia, aquellos que se juegan la vida por protegernos se tengan que manifestar porque se les deja desprotegidos». En su opinión, socialitas y morados se preparan para irse a a la «oposición» e «incendiar» de nuevo la calle.

La líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, ha señalado, or su parte, que su formación siempre está «más con los policías que con los delincuentes» y ha denunciado «el sectarismo» del Gobierno, al que ha pedido que deje de «criminalizar» a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. «Si EH Bildu, si Esquerra, si Podemos están a favor de una ley que afecta a la Policía, eso es malo para la Policía y para España», ha aseverado.

Sin reencuentro

«No están jugando al ratón ni al gato», como aseguró el portavoz nacional del PP y alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, pero lo parece. Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso arroparon a los colectivos policiales en su protesta contra la anunciada reforma de la 'ley mordaza' por separado, en tiempos distintos y sin coincidir.

Las pistas que tanto los protagonistas como sus equipos habían dado el día anterior ya hacían sospechar que la esperada foto entre ambos dirigentes tendría que esperar. Y el guion se cumplió al milímetro. El líder de los populares aceleró su agenda en León, donde había reunido a los presidentes provinciales del partido, para llegar a tiempo a la marcha. Casado alteró el orden del día del encuentro e intervino en primer lugar, antes incluso que el anfitrión Alfonso Fernández Mañueco, para poder estar de vuelta en Madrid a mediodía.

En torno a la una y media, el jefe de la oposición hacía su entrada en la plaza de Colón, ya en el final de la manifestación, acompañado por Martínez-Almeida, el vicesecretario de Comunicación, Pablo Montesinos, y varios miembros del PP de Madrid, entre ellos Pío García-Escudero, responsables de la gestora que controla la formación regional.

Dos horas antes lo había hecho Díaz Ayuso, que no acompañó la marcha, según dijo, por el carácter institucional de su cargo de presidenta de la Comunidad de Madrid. «Creo que es mejor así», aseguró ante los periodistas.

Casado negó este viernes estar evitando a Díaz Ayuso, con la que no coincide en público desde el pasado 19 de octubre, y atribuyó a un problema de agendas que no se hayan encontrado desde entonces. «Cada uno –justificó– llega a lo que puede». Pero su distanciamiento personal, que la propia presidenta regional ha confirmado, es la mejor muestra de la profundidad de la crisis abierta dentro del PP por el control de la organización en Madrid.