Casado saluda este lunes en Madrid al presidente de la CEOE, Antonio Garamendi. / Efe

Casado y Garamendi pactan su «desacuerdo» sobre la reforma laboral

Presumen de su «extraordinaria» relación pese a los roces entre el PP y la CEOE por el proyecto del Gobierno

María Eugenia Alonso
MARÍA EUGENIA ALONSO Madrid

El líder del PP, Pablo Casado, y el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, intentaron zanjar sus diferencias entre bromas tras el desgaste que han provocado sus discrepancias sobre la reforma laboral acordada por el Gobierno de PSOE y Unidas Podemos con sindicatos y patronal. Las posiciones se mantienen totalmente encontradas pero ninguna de las partes quiere agrandar la brecha. «Tenemos una relación extraordinaria», resumió Garamendi.

El respaldo de los empresarios a la reforma impulsada desde el Ministerio que dirige Yolanda Díaz causó malestar en Génova. Casado llegó a desautorizar al presidente de la CEOE y avanzó que su partido votaría en contra, derogaría la reforma en cuanto llegase al Gobierno y hasta podría recurrirla en el Constitucional por no haber sido tramitada como proyecto de ley en las Cortes sino como un decreto-ley.

Llovía sobre mojado porque Casado y Garamendi ya protagonizaron en junio pasado otro encontronazo a cuenta del indulto a los presos del 'procés'. El líder de la patronal les dio la bienvenida si servían para normalizar la situación en Cataluña. El jefe de la oposición no ocultó su profundo enfado.

En estas semanas ambos dirigentes han hablado de la reforma laboral y se han ofrecido mutuas explicaciones de sus muy diferentes posiciones. Este lunes en un foro sobre turismo, moderado por el exministro Josep Piqué, trataron de normalizar sus discrepancias y proyectar que su relación es «extraordinaria», de «mucha confianza». «Igual tendríamos que acabar haciendo como John Lennon y Yoko Ono, subir a una habitación y estar una semana y recibir a la prensa para que vieran que esta relación es así», bromeó Garamendi.

Luz verde en el Congreso

El máximo responsable de la patronal comprende el rechazo del PP a un acuerdo que, subrayó, es «bueno para el país» y que confía en que salga adelante en el Congreso – «¡ojalá!»– porque garantiza la «paz social». Defendió que es «perfectamente compatible» el trabajo que hacen en su organización para defender las empresas con las posiciones de los conservadores en la Cámara. «Ni yo llamo para decir lo que el PP tiene que hacer ni el PP –insistió– me llama a mí para decir lo que tengo que hacer».

Pero Casado se mantiene firme y no respalda la «contrarreforma» del Gobierno, lo que deja su aprobación en manos de la mayoría de la investidura o en una combinación que incluya a Cs y partidos como Navarra Suma, ante la negativa rotunda de otros aliados habituales como ERC, PNV y Bildu.

La CEOE ha advertido que no va a admitir que se cambie en el Congreso ni una coma del texto pactado. Una exigencia que el Ejecutivo, por ahora, parece compartir a pesar de las presiones de sus socios nacionalistas.