El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès. / EFE

Aragonès reclama una reunión «urgente» con Sánchez

El presidente de la Generalitat desdeña la oferta de reactivar la mesa de diálogo y responsabiliza a la Moncloa la tarea de «reparar la ruptura institucional»

CRISTIAN REINO Barcelona

Sigue el toma y daca entre el Gobierno central y la Generalitat, enfrentados por el caso de espionaje. Pedro Sánchez se ha mostrado este miércoles dispuesto desde el Congreso a reunirse con Pere Aragonès o a reactivar la mesa de diálogo «cuando lo considere también la parte catalana». El presidente de la Generalitat ha replicado desde la Ser que el encuentro entre ambos es «urgente», pero en cambio ha considerado que su convocatoria «no depende de él» como ha apuntado Sánchez. «Dispuesto a vernos», pero la reunión no puede ser una foto, ha aclarado.

El jefe del Ejecutivo catalán mantiene que la reunión con Pedro Sánchez debe ir acompañada de la desclasificación de los documentos que permitan saber quién dio la orden de espiar al Govern catalán y quién tenía conocimiento de las escuchas. También de un compromiso a no ser espiados en el futuro. A su juicio, el Gobierno no avanza en la vía de reconducir la crisis y no está tomando las «decisiones adecuadas». Según el presidente de la Generalitat, existe una «ruptura institucional» entre ambas administraciones y es tarea del presidente del Gobierno, a su entender, «reparar» esta situación.

Y mientras no lo haga, cree que no se dan las condiciones para reactivar la mesa de diálogo entre los dos ejecutivos para buscar una salida a la cuestión catalana. «No se dan las condiciones para avanzar», ha afirmado Aragonès. «Hemos sido espiados, el Gobierno no está dando la respuesta adecuada, no nos considera instituciones del Estado dignas de ser defendidas, tratan a Cataluña como un país sometido», ha lamentado. «Nuestras respuestas y exigencias mínimas siguen sin respuesta», ha rematado. Aragonès ha revelado que desde que coincidió con Pedro Sánchez en las jornadas del Círculo de Economía, hace quince días, no ha hablado con el presidente del Gobierno, salvo la llamada que le hizo Sánchez el lunes pasado tras el accidente ferroviario.

El presidente de la Generalitat viaja esta tarde a Bruselas a reunirse con Carles Puigdemont. Es la segunda visita desde que fue investido ahora ya hace un año y se produce tres semanas antes de que Puigdemont abandone la presidencia de Junts. También le arropó en Italia, cuando fue detenido por la Policía italiana en Cerdeña. Puigdemont busca con el expresidente desencallar la crisis que ha estallado entre ERC y Junts a cuenta de la respuesta del Govern a la ejecución forzosa de la sentencia que le obliga a impartir el 25% de las clases en castellano. Junts se ha desmarcado de la reforma de la ley de política lingüística pactada entre ERC, PSC y los comunes y con la que la Generalitat tratará de sortear la ejecución de la sentencia.

Aragonès ha apostado por el máximo consenso posible y ha advertido a sus socios que en este asunto «no valen excusas». «Trabajamos para que los cuatro grupos» participen en la reforma de la ley, ha señalado. Se trata, ha dicho, de regular el sistema antes de que lo haga el TSJC y poder dar cobertura a los directores de los centros. Además de Puigdemont, Aragonès se reunirá en el Europarlamento con diputados de ERC, Junts, PSC y los comunes.

En principio, su agenda institucional no incluye ningún encuentro con dirigentes de la Comisión Europea. Aragonès ha afirmado este miércoles que su objetivo es «resituar a Cataluña en las instituciones europeas». El presidente de la Generalitat coincidió hace dos semanas con la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, junto a Pedro Sánchez en el marco de las jornadas del Círculo de Economía. Desde el inicio del 'procés', la Comisión Europea ha cerrado sus puertas a los líderes nacionalistas catalanes.