El presidente de la Generalitat Pere Aragonès. / Efe/Vídeo: E. P.

Aragonès sacrifica la mayoría independentista para poder aprobar sus primeras cuentas

El pacto presupuestario del president con los comunes rompe el bloque secesionista y provoca una nueva guerra entre ERC y Junts

CRISTIAN REINO Barcelona

La política catalana entra en un nuevo escenario. La mayoría independentista formada por ERC, Junts y la CUP, que permitió la investidura de Pere Aragonès, saltó este lunes por los aires en el debate sobre las enmiendas a la totalidad de los Presupuestos del Govern.

En solo medio año de mandato, Aragonès se ha visto obligado a cambiar de socios. Estrenó la legislatura de la mano de la CUP para configurar lo que en su día se bautizó como la mayoría del 52%, que es el porcentaje de votos obtenido por el secesionismo. Seis meses después, y ante el veto de los anticapitalistas a sus cuentas, el president tuvo que pedir ayuda a los comunes para poder superar la votación de las enmiendas y que sus primeros presupuestos puedan ser tramitados. Lo logró este lunes en la Cámara catalana con los votos de ERC y Junts y la abstención de En Comú Podem.

El presidente catalán cerró un pacto con la formación morada apenas unas horas antes de la votación, según el cual los comunes se comprometen a validar las cuentas del Govern, a cambio de la reciprocidad de ERC con Ada Colau en el Ayuntamiento de Barcelona. Acuerdo a dos bandas, que podría llegar a ser a tres, si la ecuación afecta a la gobernabilidad española.

Aragonès salvó este lunes su primera bola de partido en el último segundo, pero su pacto con los comunes abrió un nuevo cisma con sus socios de Junts. La mayoría soberanista está rota y el Govern, también. Los posconvergentes y los comunes no pueden ni verse. Son enemigos acérrimos y los de Puigdemont intentaron el domingo, cuando el president pisó el acelerador de la negociación, boicotear el acuerdo, al ausentarse de la reunión convocada en el Palau de la Generalitat. Este lunes volvieron a intentarlo con un discurso incendiario contra los comunes en el debate parlamentario.

Los comunes apoyarán las cuentas del Govern a cambio de que ERC haga lo propio en el Ayuntamiento de Barcelona

El jefe del Ejecutivo catalán, por contra, no dejó alternativa a sus socios. A primera hora de este lunes, reunió al Govern y puso el pacto con los comunes sobre la mesa. Si Junts no lo avalaba, estaba echando por tierra unas cuentas diseñadas por su consejero de Economía, Jaume Giró, que fue quien tuvo que defenderlas en el debate parlamentario. Junts asumió el acuerdo, pero de cara a su parroquia verbalizó su rechazo y advirtió a Aragonès de que estaba haciendo saltar por los aires la mayoría independentista de la investidura, lo que a su juicio debería tener «consecuencias». Los posconvergentes no lo admiten en público, pero el sector posibilista del partido quería pactar con el PSC.

Grandes proyectos

Mientras, la CUP, que exigía al Govern que entierre algunos de los grandes proyectos -como la ampliación del Prat, la candidatura olímpica de invierno en 2030 o el Hard Rock en Port Aventura- y que fije fecha a un nuevo referéndum antes de 2025- también culpó al presidente de la Generalitat de volar el bloque del 52%.

El PSC fue aún más contundente y afirmó que el acuerdo de última hora con los comunes envía la mayoría de la investidura a la «papelera de la historia», parafraseando a la CUP, cuando vetó la investidura de Artur Mas y le obligó a renunciar. En realidad, nunca ha existido la mayoría del 52%, porque ERC, Junts y la CUP solo coinciden en que son independentistas, sin embargo discrepan en la estrategia y ni siquiera son capaces de consensuar una hoja de ruta soberanista de mínimos.

Aragonès negó que la mayoría independentista esté rota aunque admitió que el pacto de investidura suscrito con la CUP deberá ser revisado. El president tendió la mano a los anticapitalistas y aseguró que los objetivos de su mandato se mantienen. No obstante, su posición es más débil. Ya no podrá contar con una mayoría estable y su socio de gobierno, Junts, le ha dejado solo en dos de los principales retos de su mandato.

Los de Puigdemont plantaron a Sánchez y Aragonès en la mesa de diálogo y siguen vetando la vía abierta entre los dos gobiernos para buscar una salida negociada a la cuestión catalana y además se ausentaron en la negociación final de presupuestos. «El acuerdo no es del Govern, es de ERC con los comunes», afirmaron los nacionalistas. ERC ha escogido priorizar el pacto con el Estado y renuncia a culminar la independencia, aseguró el diputado Joan Canadell. Aragonès, enojado, abandonó el hemiciclo.