Un dron con forma de pájaro para uso lúdico / The drone bird Company

'Pájaros espías' de la Guardia Civil patrullarán el cielo contra el crimen organizado

El instituto armado se gasta más de 100.000 euros en dos drones «con apariencia de aves» para seguir desde el aire operaciones secretas

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDO Madrid

El pasado 23 de diciembre, la directora general de la Guardia Civil, María Gámez, dio luz verde con su firma a uno de los proyectos más atrevidos del instituto armado en los últimos años: fabricar drones de alta tecnología y capacidad con forma de grandes aves para espiar a delincuentes del crimen organizado, bandas o terroristas sin ser detectados. La idea es iniciar el proyecto con la confección de dos prototipos de 'pájaros espías' para usarlos en grandes operaciones secretas.

Con su firma, la directora de la Guardia Civil acordó destinar 108.000 euros a este arriesgado proyecto, que el Servicio Aéreo del cuerpo ha encargado a Aeromedia UAV, una compañía de A Coruña que desde hace años se ha convertido en referencia española de la fabricación de aeronaves de pequeñas dimensiones y que ya ha resuelto con éxito complicados encargos para confeccionar drones específicos para servicios de emergencias o medioambientales, para la industria del cine (sus aparatos se usaron para algunas tomas de 'Fariña') y que también ha recibido recientes encargos de Vigilancia Aduanera.

Pero el reto que plantea la Guardia Civil no es desde luego fácil, según se desprende de los documentos oficiales a los que ha tenido acceso este periódico. Es cierto que ya existen drones con forma de pájaro en el mercado (buena parte de ellos de uso lúdico) –explican técnicos del cuerpo– pero la Unidad Central Operativa (UCO), la élite del instituto armado, ha encargado sus dos drones con unas características muy especiales.

«Las aeronaves deben tener apariencia de ave, lo que permita realizar una vigilancia aérea de forma encubierta, dificultando la detección de las aeronaves por parte de los sujetos sobre los que recae la vigilancia», dejan claro desde el inicio los técnicos de la Guardia Civil en el pliego de condiciones técnicas del concurso que ha ganado la empresa gallega.

Los 'pájaros espías', además, tendrán que ser «propulsados» por un «motor eléctrico silencioso que permita reducir al máximo la huella sonora». «Las características propias del sistema deben permitir operar cerca de los objetivos respetando las condiciones generales como las especificas de vuelo sin ser reconocidos», insisten los especialistas, obsesionados por el sigilo de estos aparatos.

Pero hay más exigencias. La Guardia Civil quiere que estos drones tengan un sistema «versátil», que «no requiera de ningún tipo de plataforma de despegue o aterrizaje adicional». O sea, que tenga «capacidad de despegar y aterrizar en cualquier tipo de terreno», según especifican los documentos oficiales.

«Videovigilancia inteligente»

La UCO no detalla de qué tipo de pájaro deben disfrazarse las futuras aeronaves espías, pero sí que deja claro que tendrán que tener una visión de halcón. Entre las prestaciones que se exige a la empresa gallega es que los drones deben tener integrado un «sistema de videovigilancia inteligente con sensores de captación de vídeo» que sea capaz en tiempo real de «reconocer» matrículas a al menos 180 metros de distancia, a personas a 280 metros y poder «identificar» vehículos ligeros hasta 680 metros. Y, por supuesto, poder enviar esas imágenes al operador de tierra al instante y con una alta nitidez.

La Guardia Civil quiere que esos dos drones sean bastante pequeños, casi indestructibles y con mucha autonomía. Para pasar por aves, el concurso exige que los artilugios no midan más de un metro de longitud y dos metros de envergaduras entre alas. Para evitar roturas, el fuselaje de los falsos 'pájaros' será de «alta resistencia al impacto», confeccionado en kevlar. No deben pesar más de 3,5 kilos para poder tener así una autonomía de vuelo igual o superior a los 50 minutos.

Los agentes de la Unidad Central Operativa pretende poder operar las 'aves espías' hasta 10 kilómetros y que los drones puedan alcanzar los 80 kilómetros por hora en vuelo, además de resistir sin problemas rachas de viento de 30 kilómetros.

Expertos aeronáuticos insisten en que Aeromedia UAV, con esos requerimientos técnicos que les reclama Interior, se enfrenta a «un reto de ingeniería de altura», pues se trata de diseñar una tecnología que en la actualidad solo está en poder de servicios secretos de países como Estados Unidos, Rusia, Israel y sobre todo China, que es especialista en usar falsos pájaros para vigilar a sus ciudades.