Dispositivo policial con motivo de la cumbre de la OTAN. / pablo cobos

La OTAN convierte Madrid en un búnker para la cumbre más decisiva desde la Guerra Fría

El Gobierno fía al éxito de la cita atlántica para remontar la legislatura a la espera del semestre de presidencia española de la UE en 2023

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDO Madrid

Todo listo para el gran momento en el que el Gobierno lleva trabajando desde hace un año. La OTAN está preparada para exhibirse ante el mundo, eso sí con una Madrid convertida en un verdadero búnker y en una ratonera para los 3,2 millones de habitantes de la ciudad. La capital de España acoge desde este martes y hasta el jueves la trigesimosegunda cumbre de la OTAN. Una cita en la que el Ejecutivo de Pedro Sánchez pone buena parte de sus esperanzas para remontar la legislatura a expensas de darle el último empujón durante la presidencia española de la UE en la segunda mitad de 2023.

Pero más allá de la política nacional, la cita de la Alianza en Madrid se ha convertido en la más decisiva de la OTAN desde el fin de la guerra fría. La cumbre que comienza este martes en principio se había diseñado más como una celebración de aniversario de los 40 años de adhesión de España a la alianza y de conmemoración del 25 aniversario de aquella cumbre de 1997 de Madrid que consagró a España como uno de los principales miembros del pacto atlántico.

Las semanas de tensión creciente con el Kremlin en invierno y la decisión de Putin en febrero de invadir Ucrania provocaron un rediseño apresurado de la cumbre, que desde entonces ha seguido evolucionando en función de los acontecimientos. La decisión de Finlandia y Suecia el pasado mayo de pedir el ingreso en la OTAN ante el expansionismo ruso y el bloqueo de Lituania, uno de los últimos socios atlánticos, al enclave ruso de Kaliningrado en los últimos días, ha redoblado las amenazas del Kremlin a la propia OTAN y ha provocado que hasta el programa de la reunión se haya alterado, por enésima vez, este mismo lunes.

Óscar Chamorro

Pero en Moncloa, a punto de que Biden y las 40 delegaciones aterricen en Madrid, no hay intranquilidad por esos cambios de última hora de agendas y programas. En realidad en Presidencia solo hay un temor, la seguridad, y una inquietud: los problemas de movilidad que va a generar la gran cita atlántica. En el Gobierno –insistieron este lunes- están convencidos de que no habrá ningún problema grave con la logística. Los más de 50 millones de euros gastados en los preparativos encargados a las empresas más punteras garantizan a priori el éxito.

El Gobierno y la OTAN han ido rediseñando la cumbre desde que en febrero Putin invadió Ucrania

La revisión este lunes por la mañana de los principales escenarios de esta cita que congregará a 5.000 personas (Ifema, Palacio Real, Museo del Prado, Teatro Real y La Granja de San Idelfonso) no detectó ningún problema de última hora. El despliegue de la 'operación Eirene' –explicaron responsables de Interior- se completó este mismo lunes. La presencia de las fuerzas de seguridad (más de 10.000 funcionarios solo en las cápsulas de protección) era ya este lunes imponente, sobre todo la de los 6.550 policías nacionales movilizados, especialmente antidisturbios (UIP), guías caninos y especialistas de subsuelo.

El recinto ferial de Madrid será durante casi 48 horas la zona más protegida del planeta. Pero la seguridad extrema se extiende mucho más allá. Los funcionarios del CNP ya custodiaban este lunes los 40 hoteles de lujo donde se alojarán las delegaciones y las principales arterias por donde 'volarán' las 80 delegaciones (40 de delegados e igual número de acompañantes) de camino a la cumbre o a los actos paralelos de esta cita. El reto de la movilidad, insisten en Interior y Ayuntamiento de Madrid, va ser «colosal». Solo la caravana de Joe Biden moviliza 50 coches y solo la delegación estadounidense tiene ya asignados vehículos para mover a 1.200 personas por Madrid.

Los servicios de inteligencia han decidido dejar sin internet las salas claves de Ifema por temor a ciberataques rusos

Con este panorama, Interior no se va a andar con paños calientes: El eje vial más transitado de España (Prado-Recoletos-Castellana) será cerrado siempre que sea necesario. Al igual que la A-2 para facilitar la entrada de las delegaciones desde Barajas y Torrejón y otras arterias principales, particularmente la M-30 que circunvala la ciudad.

La seguridad física es una prioridad. La otra es la ciberseguridad. Finalmente, los servicios de inteligencia españoles y de los aliados han decidido dejar sin ningún tipo de acceso exterior a internet las salas claves de Ifema y los teléfonos de los delegados que entren en las zonas 'calientes' de la cumbre. El miedo a que los kackers que trabajan a sueldo del Kremlin puedan intentar un golpe «propagandístico» con un ataque es «muy real», según responsables de la seguridad nacional.