Manuel Charlín, sale en libertad con cargos en 2018 tras su detención por pretender introducir un cargamento de coca en Galicia, interceptado en las Azores. / Efe

La muerte de Manuel Charlín cierra la etapa más oscura del narcotráfico gallego

El patriarca del clan más importante de la droga de España pasó más de 20 años en la cárcel y ha fallecido a los 89 años todavía con causas pendientes

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDO Madrid

Manuel Charlín Gama fue durante décadas el hombre más poderoso de Galicia hasta el punto de que llegó a creerse intocable. El imperio que empezó a tejer en los años 80 en las rías a base de convertir las redes de contrabando de tabaco en redes de tráfico de cocaína le convirtió en el patriarca del clan del narco más importante de España, muy por delante de su gran competidor, Laureano Oubiña. Un negocio multimillonario que ni siquiera Baltasar Garzón, con su famosa 'operación Nécora' y el macroproceso que aquel golpe policial desencadenó, acabó de desarticular.

De hecho, Charlín Gama, que murió el viernes a los 89 años en su casa familiar de Vilanova de Arousa (Pontevedra) tras una caída, falleció todavía con causas pendientes con la justicia y con varios casos aún sin concluir o aclarar. Su desaparición –coinciden varios de los protagonistas de aquellos años– cierra la etapa más oscura del narcotráfico gallego y, probablemente, de toda España.

En julio de 1990, fue detenido en el marco de la 'operación Nécora'. Sin embargo, ya conocía lo que era estar entre rejas por contrabandear entre 1982 y 1985 y 1987 y 1990. A partir de ese verano de 1990 pasaría casi tres décadas entrando y saliendo de la cárcel, en la que estuvo en total cerca de 20 años.

Sorpresivamente, Manuel Charlin logró esquivar en 1994 la condena en el macroproceso 'Nécora'. A su yerno le cayeron 20 años, pero la justicia zanjó que no se podía probar que el patriarca hubiera pasado del contrabando de cajetillas de tabaco al tráfico de cocaína.

No tuvo tanta suerte en 1999 cuando le cayeron 20 años de cárcel y 225 millones de pesetas de multa por su participación en el transporte e introducción de 600 kilos de cocaína desde Colombia a Galicia en junio de 1989. La operación se realizó en el barco Halcón II, que era propiedad de Charlín aunque figuraba a nombre de una sociedad panameña.

A partir de ahí la cosa se empezó a torcer. En 2003, junto a otros trece miembros del clan, fue condenado a 15 años de cárcel y al pago de una multa de 2.916.000 euros por los delitos de blanqueo de dinero procedente del narcotráfico y fraude fiscal. En 2007, el Tribunal Supremo rebajó de 15 a 13 años la pena impuesta al retirarle uno de los delitos contra la Hacienda Pública por el que había sido condenado.

Refundición

En 2010, gracias a la aplicación de la doctrina del Tribunal Constitucional que hacía posible la refundición de penas, logró salir de prisión el 17 de julio con 78 años. Pero el sino de Manuel Charlín eran los problemas con la justicia. Así, solo dos días después de recuperar la libertad volvió a ser arrestado brevemente en el marco de la 'operación Repesca', en la que fueron detenidos seis miembros de su clan por blanqueo de capitales. El patriarca quedó en libertad con una fianza de 30.000 euros.

En ese 2010, 20 años después del golpe de 'Nécora' comenzó el verdadero declive de la familia. La justicia comenzó a subastar los bienes del clan para hacer frente a los casi tres millones de euros de la sentencia de 2003. Entre los inmuebles que se vendieron estaba uno icónico, el pazo Vista Real, situado en Vilanova de Arousa y que fue adjudicado al ayuntamiento.

En octubre de 2011, el patriarca volvió a las portadas de los informativos por un hecho bien diferente a su habitual historial delictivo. Fue detenido en Vilagarcía de Arousa acusado de un delito de abuso sexual a una menor discapacitada. Según la denuncia, Charlín Gama, ya con 79 años y conocido por entonces como el Viejo, convenció a la chica, de 17 años, para que fuera con él a un piso de la localidad, donde estuvo dos días y le hizo regalos al tiempo que abusaba de ella.

La edad y la presión de la justicia, desde luego, no hicieron que Charlín tirara la toalla. El 8 de agosto de 2018, el patriarca batió todos los récords de longevidad criminal en España. Fue detenido con 85 años, acusado junto a uno de sus hijos de organizar un nuevo alijo de cocaína que fue interceptado en las inmediaciones de Madeira. El patriarca, además, ha muerto mientras era investigado por un nuevo blanqueo.