El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. / efe

Marlaska no encuentra quién dirija la lucha contra la corrupción

La jefatura de la UDEF queda vacante este febrero y ni uno solo del centenar de comisarios principales ha presentado su candidatura a este incómodo puesto

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDO Madrid

Poner punto y final a la propia carrera profesional dirigiendo una de las unidades de élite de la Policía Nacional es el sueño de cualquier mando del cuerpo que ve próxima su jubilación. Cualquier concurso interno para encabezar un departamento de los punteros es respondido con una cascada de solicitudes de aspirantes entre los más del centenar de comisarios principales que rozan o superan los 60 y que aspiran a marcharse al retiro en lo más alto. En muchas ocasiones, el problema para los responsables de Interior es escoger porque a la selección final llegan varios currículum sin ninguna tacha y que, además, cumplen perfectamente el perfil requerido.

Pero esa regla, que se ha cumplido de forma inexorable en toda la historia de la la Policía, tiene una excepción desde hace años: la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Comisaría General de la Policía Judicial. Y es que nadie quiere dirigir el departamento encargado de los casos de corrupción más peliagudos del país y que, habitualmente, afectan a los partidos políticos.

La situación amenaza con convertirse en crítica en las próximas semanas. El comisario Fernando Moré Muñoz, el jefe de la UDEF, cumple 65 años el próximo 26 de febrero y se jubila después de 39 años en el cuerpo. Y, al menos hasta hoy, no hay un solo candidato a sustituirle a pesar de que el director del CNP, Francisco Pardo, y el propio ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, llevan meses intentado convencer a algún mando de confianza para que se presente para cubrir este cargo clave en el organigrama de las fuerzas de seguridad y que, sin embargo, se ha convertido en uno de los puestos más denostados de todo el ministerio.

«Alto riesgo»

Este cargo –explican diversos responsables del CNP- ha pasado a en los últimos años a considerarse un «puesto de alto riesgo» por las continuas insinuaciones de que esta unidad ha sido usada como ariete policial contra los adversarios políticos. El miedo a que el propio nombre aparezca relacionado con la UDEF al final de una carrera inmaculada comenzó en sobre todo a raíz del estallido del caso Gürtel en 2007 y las acusaciones, entonces por parte del PP, de que el ministerio que en la época dirigía Alfredo Pérez Rubalcaba estaba azuzando este departamento contra la formación de Mariano Rajoy.

A pesar de que los éxitos de la UDEF se han sucedido desde su nacimiento en 2005 (como la propia operación Gürtel o los casos Malaya, Ausbanc o Brugal) el tradicional rechazo de los agentes y sus mandos policiales a que su nombre salga del anonimato se ha convertido en un escollo insalvable para optar a la dirección de la unidad.

Desde luego –lamentan todos los mandos consultados- «no ha ayudado en absoluto» que la UDEF se haya convertido en «arma arrojadiza» entre los partidos y los políticos, que no han dudado en tratar de desprestigiar esta unidad de élite para tratar de salvarse.

Caza de brujas

Nadie en la cúpula de la Policía Judicial olvida la caza de brujas que la vieja Convergencia y sus diferentes marcas orquestaron contra la unidad cuando ésta puso en su punto de mira la fortuna oculta del clan Pujol en los días en los que el exvicepresidente catalán espetaba de manera despectiva aquello de «¿Qué coño es la UDEF?». Más recientemente, nadie en la Policía Judicial olvida que Unidas Podemos, ya en el Gobierno, se ha dedicado a arremeter contra la unidad por «extralimitarse» en su investigación sobre Neurona y la presunta financiación de la formación morada.

En los despachos de la sede policial del Complejo de Canillas en Madrid, corazón del CNP, se tiene muy presente que el inmediato antecesor en el cargo de Fernando Moré, el comisario Manuel Vázquez, ha sido imputado el pasado noviembre por el magistrado de refuerzo del Juzgado Central de Instrucción Número 6, Joaquín Gadea, en el marco de la investigación sobre los encargos del BBVA a José Villarejo para desprestigiar a enemigos del banco.

Con estos antecedentes –explican en Interior- Marlaska y Pardo ya no descartan que se repita lo ocurrido en 2016 y 2017cuando el puesto de jefe de la UDEF estuvo ocupado en interinidad durante 16 meses ante la imposibilidad de encontrar un candidato idóneo. El entonces titular de Interior, Juan Ignacio Zoido, en segunda convocatoria y a regañadientes acabó por nombrar a Moré para acabar con esta anómala situación.

Fernando Grande-Marlaska, cuando llegó al ministerio en verano de 2018, decidió mantener en su puesto a Moré a pesar de lo delicado del puesto y de ser un nombramiento de los populares. Entonces, como ahora, Marlaska ya sabía que iba a ser una labor de titanes encontrar a quién dirija el más importante departamento policial del país en la lucha contra la corrupción, singularmente de la clase política.