Momento de la detención. / R. C.

En libertad el mayor importador de droga por un error policial

El «Pablo Escobar español» de la heroína fue detenido tras casi un año de investigación policial

J. M. L. Toledo

La Policía Nacional informó el pasado fin de semana de la detención en Toledo y posterior ingreso en prisión de Francisco H. G., alias 'Limonero', el principal importador de heroína de España. Sin embargo, el considerado por las fuerzas de seguridad como el «Pablo Escobar español de la heroína» ha sido puesto en libertad por un error policial.

Así lo ha ordenado la Audiencia Provincial de Toledo al entender que se vulneraron sus derechos fundamentales. En concreto, el artículo 520 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal según el cual «toda persona detenida o presa será informada por escrito, en un lenguaje sencillo y accesible, en una lengua que comprenda y de forma inmediata, de los hechos que se le atribuyan y las razones motivadoras de su privación de libertad, así como de los derechos que le asisten». Derechos tales como designar abogado o acceder a los elementos de las actuaciones que sean esenciales para impugnar la legalidad de la detención o privación de libertad.

En este caso, se privó de esa información a los abogados de 'Limonero' y de otros dos detenidos en la intervención policial, motivo por el que han quedado en libertad dando así al traste con una operación que la Policía Nacional inició en marzo de 2021. A lo largo de las investigaciones, la Policía averiguó que 'Limonero', de 70 años de edad, lideraba una organización que importaba heroína de los Países Bajos para distribuirla en Madrid, Castilla-La Mancha, Castilla y León y Extremadura.

Alto nivel de vida

Los agentes también descubrieron que el cabecilla de esta banda mantenía contactos con un grupo internacional de narcotráfico dirigido por un ciudadano turco conocido como 'El Paralítico' y que el grupo español había utilizado un concesionario de compraventa de vehículos y un taller mecánico, ambos ubicados en Cáceres, para blanquear el dinero obtenido con la venta de la droga.

Tras su puesta en libertad, el líder de esta banda podrá regresar a su vivienda unifamiliar en Burujón, un pequeño pueblo de Toledo de 1.300 habitantes donde sus vecinos, con los que apenas se relacionaba, se sorprendieron de su detención y donde llamaban la atención los vehículos de lujo aparcados a la puerta de su casa, lo que revelaba su alto nivel de vida.