La mesa de diálogo, sin agenda y con líneas rojas

25/02/2020

Los intereses de la Moncloa y de la Generalitat apenas tienen algún punto en común para negociar.

La agenda de la mesa de diálogo entre los Gobiernos de Pedro Sánchez y Quim Torra que se reunirá el miércoles en la Moncloa no está acordada. Las dos partes acuden a la cita con líneas rojas y propuestas en las que va a ser difícil encontrar asuntos que sean aceptables para la otra parte. Por eso, antes de entrar en harina, la Moncloa ha planteado, y la Generalitat no lo ha rechazado, hacer un diagnóstico común de la situación.

Agenda para el reencuentro. Sánchez entregó a Torra una lista de 44 asuntos con demandas de la Generalitat sobre competencias que podía ser una base para diálogo. El presidente catalán despachó la oferta con una negativa y trasladó esa negociación a la comisión bilateral Estado-Generalitat prevista en el Estatut.

El relator. Torra lo quiere. Sánchez, no. Para Esquerra es deseable, pero no imprescindible. El presidente catalán ha aceptado que no esté en la primera reunión, pero exige que la presencia del mediador se negocie en la mesa.

Autodeterminación. El referéndum es una línea roja infranqueable para la Moncloa porque no figura en el ordenamiento legal. La Generalitat reconoce que es una propuesta de máximos, pero a la que no puede renunciar por la presión de las bases soberanistas. Argumenta que es una figura que forma parte del derecho internacional y España lo reconoce en otros países, como Palestina, y recuerda que el artículo 10.2 de la Constitución señala que España reconoce las normas relativas a derechos fundamentales conforme a la Declaración Universal de Derechos Humanos, en la que figura la autodeterminación de los pueblos. Podría tener encaje una consulta popular sobre un reforma estatutaria.

Amnistía. El Gobierno de Sánchez esgrime que la Constitución en su artículo 62 impide los indultos generales. El Ejecutivo de Torra replica que, en efecto, los indultos generales no tienen cabida, pero no se menciona la amnistía.

Reforma del Código Penal. La Moncloa prepara una revisión del delito de sedición para suavizar las penas y adecuarlo a los tiempos. La Generalitat preferiría la amnistía, pero no se opone. Oficialmente, aun así, el Gobierno asegura que este tema se discutirá en el Congreso, no en la mesa.

Estatut y Constitución. Es la gran apuesta del Gobierno de Sánchez, plantear una reforma combinada del régimen de autogobierno y la Carta Magna para que el encaje de Cataluña en España satisfaga al soberanismo, al menos al más pragmático. Pero ni Esquerra ni JxCat han dado señales de estar por la labor porque el autonomismo, insisten, es una «pantalla superada» en el debate político catalán. Esta oferta tiene el problema añadido de que ni en el Congreso hay mayoría de dos tercios para encarar la reforma constitucional ni en el Parlament la hay para la estatutaria.

Financiación. La Moncloa estudia fórmulas de financiación para Cataluña que, sin romper el sistema general, atienda a algunas demandas fiscales (con la guía del Concierto Económico del País Vasco) y de inversiones que la Generalitat ha planteado en los últimos años. El Gobierno catalán, de entrada, se muestra reacio porque considera que es una continuación del contexto autonomista. Pero no se puede descartar que en el transcurso de la negociación se abra camino.