La Salvamar Al Nair, de Salvamento Marítimo, durante uno de los rescates del pasado fin de semana / COLPISA

La inmigración irregular crece un 25% en Canarias y decae un 1% en España

Solo entre el pasado jueves y el lunes llegaron al archipiélago 715 personas

Javier Arias Lomo
JAVIER ARIAS LOMO

La ruta de Canarias vuelve a arrojar datos preocupantes en cuanto al número de migrantes irregulares llegados a nuestro país. El total de personas que han alcanzado las costas del archipiélago de forma irregular entre el 1 de enero y el 15 de agosto de este año se ha incrementado en un 25,8%, según los datos quincenales ofrecidos por el Ministerio del Interior. Hasta dicha región han arribado 10.347 migrantes frente a los 8.222 del mismo periodo de 2021. La cifra de embarcaciones –229– también ha aumentado un 5% respecto al pasado año. En total, 11 pateras y 2.125 personas más que en 2021.

Los datos de Interior ponen de manifiesto que la tendencia se encuentra al alza en las islas, donde el pasado fin de semana los servicios de emergencia vivieron unas jornadas frenéticas. En torno a 715 migrantes –cuatro de ellos fallecieron– llegaron a sus costas en 15 embarcaciones entre el pasado jueves y este lunes, lo que supone un 94% del total de personas que lo han hecho desde el 31 de julio.

A pesar de ello, desde el Gobierno tratan de rebajar la preocupación y centrar el foco en las estadísticas a nivel nacional, donde ese número se ha visto reducido en un 1%. Por ello, el presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, celebró los datos este miércoles desde La Palma. «La comparativa registrada a lo largo de estos años determina que hay una senda descendente», sostuvo.

Lo cierto es que si atendemos al conjunto nacional, el Gobierno sí tiene más motivos para el optimismo. Se han registrado un total de 18.147 llegadas irregulares entre el 1 de enero y el 15 de agosto de este año, según los datos del departamento que dirige Fernando Grande-Marlaska, una cifra que supone un 1,1% menos que las contabilizadas en el mismo periodo del año anterior.

Precisamente, una de las mayores preocupaciones en este frente para Sánchez y sus ministros radica en el número de llegadas que pueden tener lugar en Baleares a través de la ruta argelina. Las estadísticas publicadas por Interior reflejan que en esta zona ese número desciende en más de un 28% con respecto al mismo periodo de 2021. Sin embargo, desde 2018 –cuando se recibieron solo cerca de 200 personas– este número ha aumentado de forma considerable.

Y ahora la crisis con Argelia – que rompió relaciones con España a raíz del cambio de postura efectuado por el Ejecutivo respecto al Sáhara para apoyar el plan marroquí– amenaza con incrementar esta estadística. De hecho, el 10 de junio, día en que el país presidido por Abdelmadjid Tebboune hizo pública la ruptura de relaciones, llegaron a las islas en cuestión de 15 horas 113 migrantes, la mayor cifra que se había registrado en todo el año.

Ese cambio de postura respecto a la antigua colonia española propició que España y Marruecos firmasen una hoja de ruta para dar comienzo a una etapa nueva. Uno de los puntos aludía al compromiso de Mohamed VI de controlar los flujos migratorios. Y los resultados, al menos en las vallas de Ceuta y Melilla, sí que arrojan un descenso de casi un tercio en las entradas por vía terrestre.

Los datos oficiales indican que entre el 1 de abril y el 15 de agosto de 2022 entraron de forma irregular un total de 651 migrantes, mientras que durante el mismo periodo del año anterior dicha cifra fue de 954. Eso supone un descenso de un tercio (-303).

La presión marroquí

Lo cierto es que en el global del presente ejercicio la comparación arroja un mayor número de llegadas en este año (un 36% de crecimiento), pero eso se debe al elevado flujo migratorio del primer trimestre, antes de la firma del acuerdo entre España y Marruecos. En los meses de enero, febrero y marzo de este año, las entradas se dispararon hasta 1.118 llegadas. En total, 778 más que en el mismo periodo de 2021. Algo que activó las alertas del Ejecutivo y que, probablemente, motivó que Sánchez acabase dando su brazo a torcer en el asunto del Sáhara y tratar de mejorar la relación con las autoridades marroquíes.

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