Urkullu realiza la ofrenda floral tras el agregado de la embajada de Ucrania en Madrid, Sergii Solovey. / I. Pérez/Vídeo: Europa Press

Gernika recuerda su bombardeo con la vista puesta en Ucrania y Moncloa

El Gobierno vasco valora los gestos hechos por el Ejecutivo de Madrid y aliviará la presión sobre Sánchez de los últimos tiempos porque considera que se están dando pasos adelante

OCTAVIO IGEA Gernika

Las sirenas antiaéreas han vuelto a sonar este martes a las cuatro menos cuarto de la tarde. Solemnes, aterradoras y machaconas. Igual que hace 85 años, cuando las bombas de la Legión Cóndor y la Aviazione Legionari empezaron a arrasar la localidad vizcaína de Gernika. Ha sido imposible determinar con exactitud cuántas personas perdieron la vida en el ataque -entre 100 y 2.000 según el estudio que se consulte-, pero la crueldad de lo ocurrido convirtió a la villa foral en un icono antibelicista eterno que vuelve a acaparar la atención estos días.

Es imposible no comparar Gernika con lo que se vive ahora mismo en Mariúpol, Bucha o Járkov. El paralelismo lo hizo el propio presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, hace unas semanas en el Congreso y han abundado en él este martes los supervivientes del bombardeo de Gernika. Las alusiones han sido permanentes durante unos actos de homenaje de alto contenido simbólico y sentimental a los que en esta ocasión se ha incorporado además una pátina política muy significativa. El Gobierno vasco reclamaba un «desagravio» de Moncloa en nombre del franquismo; no lo ha obtenido, pero sí varios gestos de Pedro Sánchez que, por ahora, templan los ánimos.

El presidente del Gobierno ha abierto la jornada lanzando un mensaje a través de sus redes sociales en el que ha evocado el bombardeo como «uno de los episodios más cruentos de la Guerra Civil». Recordarlo, ha escrito Sánchez, «es imprescindible para seguir construyendo una sociedad democrática y en paz». El tuit incluía también un vídeo con imágenes de una Gernika devastada en el que el ministro de la Presidencia y Memoria Democrática, Félix Bolaños, ha señalado a la villa foral como icono «del horror» y como «parte fundamental de la memoria vasca, española y europea». Horas después, el Consejo de Ministros ha aprobado una declaración institucional en la que, por primera vez, «condena sin paliativos» el bombardeo de hace 85 años.

El tercer guiño ha sido presencial. Bolaños ha enviado a Gernika a su número dos, el secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez López, para participar en la ofrenda floral celebrada tras el aullido de las sirenas en el cementerio de la villa. En el acto central de la jornada ha acompañado al lehendakari y al agregado de la embajada de Ucrania en Madrid, Sergii Solovey. Se trata de la primera ocasión en la que un representante del Gobierno central acude al homenaje. Tradicionalmente ese papel lo venía asumiendo el delegado del Gobierno en Euskadi, que en esta ocasión también ha estado presente.

El referente alemán del 97

Hace un par de años que la reclamación prioritaria del Gobierno vasco respecto a Gernika ha evolucionado de lo cultural -que el cuadro de Picasso sea expuesto permanentemente en Euskadi- a lo político. El lehendakari hizo pública hace unos meses la carta que le había remitido a Sánchez pidiéndole que protagonice un acto de desagravio como el que realizó en 1997 el entonces presidente de Alemania, Roman Herzog. En una carta leída a los supervivientes del bombardeo por el embajador alemán en España con motivo del sesenta aniversario, pidió públicamente perdón por la manifiesta autoría alemana del ataque.

La diferencia, excusan desde Moncloa y desde el ala socialista del propio Ejecutivo autonómico, es que Urkullu pide ese guiño a un Gobierno que emana de la Constitución y que no puede ser considerado heredero del franquismo. De hecho, Lakua ha aprobado una declaración institucional con motivo del 85 aniversario en la que recuerda los bombardeos sufridos por una treintena de municipios vascos durante la Guerra Civil y pide el fin de la invasión de Ucrania, pero orilla la reclamación de «desagravio» de los nacionalistas.De momento, los guiños de la jornada han satisfecho al Gobierno vasco, que aliviará la presión sobre Sánchez de los últimos tiempos porque considera que Moncloa está dando pasos adelante. Aun así, reclama más guiños para afianzar «la memoria, la justicia y la verdad». Unos movimientos que, por contra, son insuficientes para el PNV. La senadora Estefanía Beltrán de Heredia ha censurado en Radio Euskadi que el Gobierno de España «todavía no haya reconocido la responsabilidad del ejército sublevado y del gobierno franquista», y ha insistido en el desagravio. Un acto, ha dicho, «que bien podría incluir una petición de perdón».