Los expertos no saben si el volcán está recargando magma o todavía expulsa el que hay en el reservorio

 Los sismólogos analizan los terremotos que no paran, porque a tanta profundidad, hoy  se localizan  40 kilómetros,  pueden significar dos cosas: o que se vacía el magma y se reajustan las placas, o que se está recargando la cámara magmática. Si eso fuera así, la inyección permanente de magma al reservorio presagiaría que la erupción podría durar mucho tiempo.  Hay dudas porque el magma comenzó a subir ya al reservorio en 2007 cuando se detectaron por primera vez los terremotos a gran profundidad.  Desde entonces habría almacenado magma en 3 capas; la más profunda a 30 km, luego a 10 km y a 4 km. El magma podría no agotarse. Siempre sale menos de la que hay. Pero si hay alguna grieta sin cerrar y el magma sigue fluyendo al reservorio, significaría que habría presión constante hacia arriba. El volcán ya ha escupido 75 millones de metros cúbicos de lava. Y algunos geólogos creen que no tiene sentido es que el magma del reservorio se esté moviendo si ya tiene una vía de escape de presión en la boca. Por eso piensan  que está inyectando más magma. De momento la cantidad de azufre liberado y de lava no hacen pensar en el final de la erupción. Pero la deformación estable tampoco presagia una nueva en otro punto.

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