La eruptividad del volcán de la Palma lejos de extinguirse

El volcán de la Cumbre Vieja sigue expulsando lava sin cesar, alimentando las coladas primigenias o creando  otras nuevas que bajan veloces por la ladera o se ralentizan en el valle. Pero inexorablemente se dirigen al océano, destruyendo casas y plataneras  a su paso, y obligando a la puesta a salvo de la población.La alta emisión de azufre avisa a los científicos de que la extinción aún no está cerca, como reconoce el propio presidente de Canarias.Expertos de la UME y del Instituto Geológico Minero toman datos de temperaturas y  recogen muestras de la lava. Esto les dará una información valiosa sobre la evolución de las nuevas coladas.  Ataviados con estos trajes especiales parace como si trabajaran en un paisaje lunar.Mientras la nueva boca pierde actividad, se monitariza el recorrido de las coladas que están solo a unos cientos de metros del mar, pero que aún tardarán en llegar. Y preocupa la calidad del aire, que sigue siendo desfavorable por alta concentracción de partículas tóxicas, según recoge la unidad de medición de los Llanos. Lo más recomendable es la protección con mascarillas y evitar en lo posible actividades en  el exterior.

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