España enviará tanques Leopard a Ucrania y ofrece adiestramiento para su uso

El Gobierno de Sánchez había condicionado a la existencia previa de un acuerdo a nivel europeo su participación en la operación de rearme, muy cuestionada por Unidas Podemos

Mateo Balín
MATEO BALÍN Madrid

La decisión de Alemania de enviar finalmente carros blindados Leopard a Ucrania ha empujado a España a salir de la ambigüedad y se sumará a la lista de países que entregará estos blindados artillados para rearmar al Ejército ucraniano. Una decisión que en un primer momento aparcó el Ejecutivo español, no solo hasta ver cuál era la decisión alemana sino también por la variedad de opiniones que había en el seno del Gobierno.

«No se entendería que estuviéramos en otro lugar. España está donde tiene que estar. Con Alemania, Francia, Italia o Portugal. La posición es estar con nuestros aliados y socios: ayudar a Ucrania. Es una decisión que se enmarca en nuestra colaboración dentro de la OTAN. Ampliamente compartida por el país y el Congreso», confirmó este miércoles Félix Bolaños, ministro de Presidencia, sobre una decisión cocinada a fuego lento.

El anuncio de Bolaños dio paso a la explicación posterior de la ministra Margarita Robles, que confirmó el ofrecimiento de España para trasladar Leopard 2A4, que fueron alquilados a Alemania hace 25 años y luego comprados por 15 millones de euros, y el adiestramiento de militares ucranianos para su uso. Efectivamente, la titular de Defensa ratificó que la decisión del Gobierno dependía de Alemania, propietario de la patente de este vetusto modelo.

Tras presidir el Comité de Dirección de Defensa este miércoles, Robles y la cúpula del Estado Mayor han examinado la disposición de España en coordinación con los aliados para ayudar también al sostenimiento y mantenimiento de los Leopard cuando estén plenamente operativos en Ucrania, en la próxima primavera.

La inmensa mayoría de 2A4 que dispone España, 108, necesitan una "puesta a punto en el denominado cuarto escalón", según Robles. Es decir, se trata de una revisión a fondo, "de fábrica", para poder operar en una guerra abierta con plena efectividad más allá de las maniobras puntuales a las que acudían estos tanques hasta ahora, según fuentes castrenses. Al menos 53 modelos de los 108 están además en un estado "lamentable", aparcados en un centro logístico de Zaragoza desde hace una década. Estos carros blindados no podrán ser utilizados en ningún caso en Ucrania, admitió la ministra.

"Canibalizar" los carros

En un primer momento, a mediados de los noventa, estos vehículos blindados fueron distribuidos entre los batallones de las brigadas mecanizadas en Córdoba y Badajoz y en la unidad de instrucción de Zaragoza. También se mandaron unidades a Vitoria, Valladolid y Madrid. Pero con la llegada del moderno Leopard 2E a partir de 2003, fabricado por la firma española Santa Bárbara (hoy General Dynamics), se enviaron los veteranos 2A4 alemanes en activo a los regimientos de caballería de Ceuta y Melilla, además de mantenerse en las anteriores unidades.

La previsión respecto a los blindados pesados que están en el centro logístico de Casetas (Zaragoza) era aprovechar el material acorazado excedente de plantilla en determinadas unidades. Para ello, se diseñó un programa de transformación del modelo alemán en vehículos especiales de carro de zapadores y en vehículos lanzapuentes para darles una salida. En una visita de la ministra Robles en verano pasado a la Agrupación de Apoyo Logístico número 41 (AALOG 41) de Zaragoza apuntó, como ha admitido este miércoles, que su estado era «absolutamente lamentable». «Están en unas condiciones que no se pueden utilizar y no los podemos dar porque serían un riesgo para las personas», afirmó entonces.

Pero la realidad de la guerra ha cambiado medio año después y ahora habrá que desmontar los carros de combate, ver las piezas que sirven y volver a ensamblarlos, rescatando así el mayor número posible de blindados. Otro proceso posible es lo que en el argot militar se denomina «canibalizar», es decir, reponer con piezas de otros vehículos que sean compatibles, al igual que se hace con los aviones, en busca de su operatividad en una guerra a campo abierto.

El Leopard es uno de los carros de combate clave de las unidades acorazadas del continente europeo. Tras Alemania y Grecia, España es el país con mayor dotación. Son más rápidos que los T-72 rusos, alcanzan 68 kilómetros por hora y son menos pesados, casi diez toneladas menos (55), y con la misma autonomía (unos 500 kilómetros) que los Abrams estadounidenses. En su armamento dispone de un cañón de 120 mm con capacidad para lanzar hasta 42 proyectiles a más de dos kilómetros de distancia y dos ametralladoras de calibre 7,62 mm. Entran cuatro tripulantes (conductor, artillero, jefe de carro y cargador) y su blindaje va de los 13 a los 110 mm de chapa de acero.

Modelo avanzado

El hermano aventajado del 2A4 es el Leopard 2E, cuyas 219 unidades del Ejército español fueron fabricadas entre 2003 y 2008 tras lograr la patente alemana. El coste por unidad supera los 11 millones de euros. Este es el carro de combate, por ejemplo, que Tierra despliega en la misión de la OTAN en Letonia para prevenir la amenaza rusa, que está en marcha desde finales de 2017.

Pero, ¿por qué España no envía este modelo más avanzado a Ucrania? Fuentes militares sugieren que son vehículos armados que forman parte activa de las unidades, su sistema de armas requiere un adiestramiento específico y cualquier problema en el campo de batalla (por ejemplo una incautación o pérdida) podría ser un riesgo incluso para la seguridad del Ejército español.

Para el coronel retirado Manuel Morato, perfecto conocer de este sistema de armas tras su paso por la División de Asuntos Políticos del Cuartel General de la OTAN, la disposición del Leopard 2A4 es un «salto cualitativo de consecuencias muy graves», más allá de las económicas, que no va a tener «especial repercusión» en el cambio de los designios de la guerra, vaticina.

La razón es que Rusia «no ha puesto toda la carne en el asador» y si entran tanques aliados a Ucrania la escalada tendría mayores repercusiones. «Falta debate y es muy peligroso que la UE se deje arrastrar por las inercias de los centros de decisión, que ya tienen una postura tomada», avisa Morato, presidente del Instituto de Debate y Análisis de Políticas de Seguridad (IDAPS). «Qué se puede perder y qué se está perdiendo, esta es la cuestión. España debería ser más prudente y velar por nuestro intereses a futuro», recomienda el coronel retirado, ex agregado militar de Defensa para Rusia, Ucrania y Bielorrusia entre 2004 y 2008.