Felipe VI pronuncia el tradicional discurso por Navidad. / EP

Mensaje de Navidad

El Rey reafirma su compromiso de «ser ejemplo de integridad pública y moral»

Felipe VI no hace alusiones en su discurso navideño a la situación del emérito pero llama a «respetar y cumplir las leyes»

María Eugenia Alonso
MARÍA EUGENIA ALONSO Madrid

«Una monarquía renovada para un tiempo nuevo». Ese fue el lema que condensó las intenciones con las que Felipe VI asumió en 2014 la Corona. Se buscaba entonces insuflar aire fresco para acallar las voces críticas con una institución dañada por el 'caso Nóos' y por la figura del que durante décadas fue su principal valedor, Juan Carlos de Borbón. El Rey se marcó como principal objetivo recuperar la credibilidad y la imagen perdida con una monarquía «honesta, íntegra y transparente». Este viernes, en su tradicional discurso de Nochebuena, don Felipe volvió a reafirmar su compromiso de «ser ejemplo de integridad pública y moral» en un momento complicado para la institución que representa.

Juan Carlos I lleva 17 meses fuera de España. En agosto de 2020, el rey emérito tomó la decisión de irse a Abu Dabi para intentar atenuar el desgaste que su hijo estaba sufriendo por las numerosas informaciones sobre su presunta fortuna oculta y las distintas revelaciones judiciales en torno a su persona. «Debemos estar en el lugar que constitucionalmente nos corresponde; asumir, cada uno, las obligaciones que tenemos encomendadas; respetar y cumplir las leyes y ser ejemplo de integridad pública y moral», aseveró el Rey.

La previsible decisión de la Fiscalía del Supremo de cerrar en las próximas semanas las diligencias abiertas contra don Juan Carlos sin abrirle causa penal allanaría su regreso a España. El emérito quiere volver y así se lo ha trasladado a su entorno más cercano. El Gobierno ha dejado el asunto en manos de Felipe VI, que vive una encrucijada dolorosa pero que sigue marcando distancias con su padre. Las instituciones, resaltó esta noche en su alocución, «debemos tener siempre presente los intereses generales y pensar en los ciudadanos, en sus inquietudes, en sus preocupaciones, estar permanentemente a su servicio y atender sus problemas».

Una responsabilidad que hace extensiva a los dirigentes políticos a los que apeló en Nochebuena a «colaborar» y llegar a un «entendimiento» porque, dijo, «dignifican» y «fortalecen» las instituciones, y generan, además, «la confianza de los ciudadanos». Don Felipe insistió en que las diferencias de opinión «no deben impedir consensos que garanticen una mayor estabilidad, mayor bienestar en los hogares y den la necesaria tranquilidad a las familias ante su futuro».

Esperanza ante la pandemia

El monarca centró buena parte de su intervención en hablar de la pandemia, como ya hizo el año pasado, y en trasladar un mensaje de ánimo y esperanza para doblegarla y consolidar la fase de recuperación iniciada con la vacunación y los fondos europeos. Aunque reconoció que «hemos avanzado sustancialmente» en la lucha contra el coronavirus, el jefe del Estado alertó de que no hay que bajar la guardia todavía porque «el riesgo no ha desaparecido». «Debemos seguir teniendo cuidado, protegernos y actuar con la mayor responsabilidad individual y colectiva», advirtió, antes de recordar a todas las víctimas de la covid-19 y reconocer el papel fundamental que ha desempeñado el personal sanitario en la crisis sanitaria.

Felipe VI abordó también las consecuencias sociales, y económicas derivadas de la pandemia y mostró su preocupación ante el aumento del número de personas «en situación de vulnerabilidad», por la escalada del precio de la luz y las dificultades para encontrar un empleo estable, «especialmente para los jóvenes». Pidió afrontar el futuro con determinación porque «en lo que hagamos o decidamos de ahora en adelante está en juego que podamos seguir progresando junto a las naciones más avanzadas o que perdamos el paso en nuestro camino».

La «viga maestra» de la Constitución

Felipe VI recordó que el cambio tan profundo de España en estas cuatro décadas de democracia y libertad «ha sido extraordinario» en gran parte a los «grandes acuerdos», así como a la generosidad y a la responsabilidad» de los ciudadanos. Y se refirió a la Carta Magna como «viga maestra» de la convivencia frente a las crisis, «serias y graves de distinta naturaleza, que hemos vivido». Resaltó su espíritu integrador y apeló al «respeto, reconocimiento y lealtad» que merece.

En su alocución, el monarca tuvo un recuerdo especial para los habitantes de La Palma. «Nuestro corazón y nuestro pensamiento siguen con vosotros. Nos sentimos muy cerca», señaló e insistió en el compromiso de todas las Administraciones para que los miles de afectados por el volcán puedan reconstruir, cuanto antes, «vuestras vidas, vuestra economía, y rehacer así vuestros proyectos con ilusión».