Didier Reynders. / Reuters

El Gobierno rechaza la mediación del comisario de Justicia para la renovación del CGPJ

Reynders irrita a Moncloa antes de aterrizar en España al asegurar que lo «ideal» sería que el nuevo Poder Judicial fuera decidido ya por los jueces y no por los políticos

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDO Madrid

Menos de 72 horas para tratar de solucionar una crisis que dura ya cuatro años y con Moncloa cada vez más reticente a su supuesto papel de mediador en la renovación del Poder Judicial por su presunta falta de parcialidad y sintonía con el PP. Con estas mimbres, la misión del comisario europeo de Justicia, Didier Reynders, que aterriza este miércoles en España, se antoja a priori imposible. Pero también son muchos los que piensan que la involucración directa de Reynders, unida a la amenaza de Carlos Lesmes de dimitir en los próximos días si no hay acuerdo, podría ayudar algo a desencallar las complicadas negociaciones para la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).

El viaje de Reynders como supuesto ‘mediador’ o ‘facilitador’ declarado es inédito en la historia de una Comisión Europea muy poco proclive a inmiscuirse en las cuestiones internas de cariz políticos de los Estados, pero la situación del CGPJ en Bruselas ya se considera límite.

La agenda del político belga, muy bregado en negociaciones en su país, incluye reuniones durante miércoles, jueves y viernes con la práctica totalidad de actores políticos y judiciales involucrados en esta crisis. Habrá encuentros con sensibilidades de todo signo, pero su papel de intermediador imparcial ha sido muy cuestionado en las últimas por el Gobierno por un doble motivo. El primero es que Reynders, miembro del partido Movimiento Reformador (centrista liberal) se reunió de forma discreta en Estrasburgo hace diez días con el eurodiputado del PP Esteban González Pons, negociador de los populares para la renovación del Poder Judicial. El segundo es que es que en Moncloa no ven con buenos ojos que desde la Comisión estén presionando para una reunión a tres bandas (Ejecutivo-PP-Poder Judicial) para desbloquear la situación porque entienden que es situar al principal partido de la oposición en igual nivel que al Gobierno. Una «equidistancia» que molesta mucho en Presidencia.

«Que nadie se engañe»

Este mismo miércoles, el ministro de la Presidencia , Félix Bolaños, interlocutor del Ejecutivo para desbloquear la renovación, echó un jarro de agua fría a la visita antes de que el propio comisario llegara a Barajas. «Que nadie se engañe ni engañe. A Reynders por supuesto que le vamos a escuchar y a atender con toda la capacidad que tengamos de interlocución. Pero lo importante es que la derecha y el PP de Feijóo tengan claro que no pueden mantener un minuto más el secuestro de la renovación del Poder Judicial».

Reynders se verá también con el presidente del Tribunal Supremo y del CGPJ, Carlos Lesmes, con el presidente del Tribunal Constitucional (TC), Pedro González-Trevijano, y con el fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz.

Además, el jueves por la tarde intervendrá en la Comisión Mixta (Congreso-Senado) para la Unión Europea y hablará con los principales grupos de la oposición parlamentaria. Igualmente se encontrarse con con dos de las cuatro asociaciones de jueces, la Asociación Profesional de la Magistratura (APM) y la Asociación Judicial Francisco de Vitoria (AJFV). Se trata de los dos colectivos conservadores de la carrera, algo que también ha molestado sumamente en Moncloa.

Tercer roce

En las últimas horas, además, desde Moncloa han dejado claro que el Gobierno no está dispuesto a cambiar la fórmula de nombramiento de los vocales del Poder Judicial y que solo encararía esta reforma para dejar en manos de los jueces la composición del CGPJ una vez se haya renovado este órgano por el acuerdo de las formaciones políticas.

Y ahí, ha surgido un tercer punto de roce con el comisario. Y es que Reynders poco antes de embarcarse rumbo a Madrid aseguró que lo «ideal» a ojos de Bruselas es que la renovación del Consejo General del Poder Judicial sea decidida ya en su mayoría por los propios jueces, tal y como recomiendan los estándares europeos, sin esperar a que se lleve a cabo una reforma más profunda en el sistema de selección.