Luca Parmitano, un paladín espacial sobre un planeta amenazado

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06/02/2020

Más de doscientos días en la Estación Espacial dan para mucho, al menos para el astronauta Luca Parmitano, que hoy regresa a la Tierra como una celebridad por sus lecciones de ciencia en redes sociales y, sobre todo, como voz de la conciencia ante la crisis climática, que ha podido apreciar desde las alturas.

Parmitano (Paternò, Sicilia, 1972) viajó a la Estación Espacial Internacional (EEI) el 20 de julio de 2019, medio siglo después de la llegada del hombre a la luna, para poner en marcha su segunda misión "Beyond" y testar tecnologías para un futuro viaje al planeta rojo.

Esta experiencia toca ya a su fin, con su llegada a la Tierra, pero en estos más de seis meses en el espacio ha dejado un valioso legado científico pero también, y no menos importante, ético.

UNA ALARMA MEDIOAMBIENTAL

Desde la cúpula de cristal de este laboratorio a 400 kilómetros de altitud, el astronauta de la Agencia Espacial Europea (ESA) ha demostrado los cambios visibles que la emergencia climática está provocando en el frágil planeta azul.

"He visto desiertos avanzar y glaciares derretirse", advirtió el pasado julio en una conexión con periodistas.

Su concienciación en este tema le hizo comparecer en diciembre en la cumbre climática de Naciones Unidas COP25 de Madrid, ante los delegados llegados de todo el mundo para afrontar esta cuestión.

"Puedo deciros que nuestro planeta es increíblemente bello pero al mismo tiempo podemos apreciar su inmensa fragilidad. Desde que estoy aquí he visto los efectos terribles del cambio climático", señaló.

Parmitano ha podido apreciar el planeta desde su órbita en dos ocasiones: durante su primera misión en la Estación, "Volare", en 2013, y ahora, y por eso, porque sabe de qué habla, se permitió un consejo a los responsables políticos reunidos en Madrid.

"Necesitan una visión. Ahora parecen solo capaces de ver lo que ocurrirá hoy o mañana, y debemos empezar a pensar en lo que vendrá en 10, 20 o 50 años (...) Necesitamos comprender que hay cosas que debemos sacrificar ahora para estar bien en el futuro", alentó.

Todo para proteger y asegurar la supervivencia de lo "más frágil" del planeta: el propio ser humano.

"Nosotros, los seres humanos, somos lo más frágil porque la vida en la Tierra continuará una vez que hayamos desaparecido. Debemos decidir si vale la pena invertir en nuestras frágiles vidas", instó, en respuesta al secretario general de la ONU, Antonio Guterres.

Pero sus llamamientos son también en favor del ecosistema. Por eso no dudó en fotografiar desde su escotilla una Australia que se convertía en cenizas por los incendios.

HA NACIDO UNA ESTRELLA

En este tiempo, el cosmonauta se convirtió en toda una celebridad con sus múltiples explicaciones e imágenes difundidas a través de las redes sociales, permitiendo a su creciente legión de seguidores apreciar islas, volcanes, ríos o cordilleras desde otro punto de vista.

Siempre con especial atención a su tierra natal, Sicilia, y al volcán que la corona, el majestuoso Etna.

Entre experimento y experimento además ha tenido tiempo para hacer de periodista en el canal europeo de televisión Euronews y hasta de convertirse en el primer Dj espacial, pinchando en directo para tres mil almas que bailaban en la isla española de Ibiza.

Con espíritu de divulgador, Parmitano ha deleitado a su público mostrando los entresijos de la vida sin gravedad y respondió a su curiosidad con numerosas conexiones en directo.

Allí arriba también ha vivido momentos de asueto y se sumó a la fiesta de Halloween vestido de Súper Man, o pasó un rato charlando con los niños ingresados en el hospital "Bambino Gesú" de Roma, a quienes felicitó la Navidad con gorro de Santa Claus incluido.

CIENCIA SIN MIEDO

Pero Parmitano es sobre todo un hombre de récord. Hizo historia al convertirse el primer italiano en asumir el cargo de comandante de la estación y ya es el europeo que ha pasado más tiempo fuera de sus paredes, realizando hasta cuatro paseos espaciales.

Parmitano no teme este tipo de actividades fuera del módulo, a pesar de que en su primer misión, en 2013, casi se ahoga dentro de su propia escafandra por una fuga en el sistema de agua.

En esta ocasión el italiano, junto a Andrew Morgan, de la NASA, llevó a cabo una serie de complejas salidas para reparar un instrumento que busca la materia oscura del universo, el detector de rayos cósmicos conocido como Espectrómetro Alfa Magnético.

En estos más de 200 días en las alturas, este piloto de las Fuerzas Armadas italianas realizó unos 50 ensayos que servirán en el futuro para testar tecnologías que permitan un soñado y largo viaje espacial.

Entre sus experimentos ha cultivado plantas, ha analizado dietas que mantengan la masa corporal de los astronautas o técnicas con las que estos no vean su capacidad auditiva mermada por el gran ruido de la estación y ha medido la radiación cósmica que impacta en la nave. EFE

gsm/ess