Los puntos negros de la capital grancanaria

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24/05/2018

El tráfico en Las Palmas de Gran Canaria se ha convertido en una auténtica odisea en los últimos meses, especialmente en los puntos neurálgicos de la zona baja de la ciudad, así como en los accesos viarios por el norte y, por supuesto, la Avenida Marítima.

Si bien los problemas de tráfico han sido una constante en el día a día de la capital grancanaria, lo cierto es que en los últimos meses la situación se ha agravado por múltiples factores... y de manera considerable.

De hecho, abordar la Avenida se ha convertido en todo un suplicio. La primavera emergió en la ciudad con jornadas en la cuales se podían contabilizar hasta tres accidentes por la autovía en menos de 24 horas.

El acceso sur por la GC1, la rotonda de Juan XXIII, Torre Las Palmas y la entrada al túnel de Julio Luengo capitalizan los mayores quebraderos de cabeza en hora punta.

Sin embargo, las conexiones de la Avenida con la zona portuaria se han llevado la palma en este último año, devorando miles de titulares en la prensa. Y es que miles han sido las soluciones que se han propuesto para el entorno del Puerto y la rotonda de Belén María, todas ellas en vano.

Soterrar la Avenida podría costar a las arcas municipales y cabildicias un montante de más de 300 millones. Hasta un túnel por Torre Las Palmas, o incluso la Metroguagua. Pero dadas las faraónicas cifras que se manejan para cada acción, lo cierto es que sigue sin poder mitigarse el colapso en el istmo de la capital.

A ello se suman otros puntos en torno a la GC-3. Tras el crecimiento de Ciudad Alta y Tamaraceite, conjugado con las últimas obras de la IV fase de la Circunvalación, el tráfico se ha tornado en un serio problema no solo en rotondas como la del Barranco La Ballena sino también en el entorno de Siete Palmas y el propio Tamaraceite, sin obviar los vehículos que desde los municipios limítrofes se desplazan a la ciudad tanto en la jornada matinal como vespertina.