Estudiantes canarias vuelven a casa en un avión solo para ellas

Tres estudiantes del Liceo Francés volvieron el pasado sábado desde Bélgica en un avión de la compañía Tui solo para ellas. Las jóvenes estaban en un intercambio educativo en el Liceo D’ Archicourt, en Henin-Beaumont al norte de Francia cuando estalló la crisis sanitaria por el Covid-19. Tenían previsto volver a la isla el próximo 27 de marzo pero el virus alteró sus planes.

Carlos Santana Beltrán
CARLOS SANTANA BELTRÁN

Lo que tenía que ser un mes de intercambio educativo con en Francia terminó en una auténtica aventura para tres alumnas del Liceo Francés para intentar volver a Gran Canaria. Un regreso qu e Blanca Briganty, y sus amigas Marta Huerta y Alicia Méndez, realizaron en un avión de Tui con ellas como únicas pasajeras. La odisea comenzó el pasado jueves cuando el presidente francés, Emmanuel Macron, anunció nuevas medidas para luchar contra la expansión del coronavirus. Sus padres, ante la previsión de que se complicase la situación, les habían adelantado el regreso previsto para el próximo 27 de marzo tras finalizar el mes de intercambio. « Me despedí muy rápido de mis amigos del Liceo D’ Archicourt, en Henin-Beaumont. Nos fue a buscar un primo mío que trabaja en Bélgica y nos fuimos para allí», explica la joven. Una vez en la capital belga se quedaron en casa de su primo donde pasaron una noche todas juntas. «Improvisamos una cama para las tres y al día siguiente por la mañana fuimos a desayunar y por la tarde, cuando mi primo salió de trabajar vimos un poco la ciudad», explica.

Tras pasar un día en Bruselas, el sábado pusieron rumbo al aeropuerto de la capital belga para coger un vuelo rumbo a Gran Canaria. «Llegamos al aeropuerto y hasta que no pasamos los controles de seguridad no estuvimos tranquilas. Encontramos nuestra puerta de embarque y nos pusimos en la cola. Teníamos los asientos en la fila nueve por lo que éramos de las últimas en embarcar», relata. Cuando estaban a punto de entrar en el avión, la tripulación les anunció que el vuelo con destino a Gran Canaria quedaba cancelado y que se debían dirigir a las cintas para recoger su equipaje. Fue en ese momento cuando los nervios se apoderaron de las tres jóvenes. « Empezamos a llorar sin saber qué hacer», añade. En ese momento, una de las azafatas se dirigió a ellas y les preguntó porqué lloraban y le explicaron su situación. Esta les explicó que tenían que ir a por sus maletas a la cinta transportadora. Cuando iban de camino, la misma trabajadora de la compañía salió corriendo detrás de ellas. «De repente, cuando nos íbamos a recoger las maletas nos llamó la azafata y nos digo que corriésemos con ella que nos iban a llevar a casa», cuenta emocionada. El piloto y la compañía habían accedido a traerlas de vuelta a casa en el mismo avión, eso sí solo para ellas y sin sus maletas. Una vez dentro del avión, las jóvenes llamaron a sus familias para informarles de que finalmente si iban a volver a casa. « Tardamos algo más de una hora en despegar, cuando el avión comenzó a moverse avisé a mi madre de que ya salíamos rumbo a casa», añade la joven.

La tripulación colmó de atención a las jóvenes durante las más de cuatro horas que duró el vuelo desde Bruselas a Gran Canaria. «Nos trataron muy bien durante todo el vuelo. Nos dieron de comer. Les escribimos una carta de agradecimiento y les metimos en un sobre cinco euros cada una por la comida que nos dieron. La azafata nos devolvió el dinero y nos dijo que no hacia falta. La carta se la quedó», relata. La maniobra de aterrizaje se demoró un poco, pero finalmente tomaron tierra sin problemas. « El piloto nos agradeció la carta y nos dijo que estaba muy agradecido por habernos traído a casa», subraya. Tras bajar de la aeronave se dirigieron a la zona de salidas donde les esperaban emocionados sus padres. «Me sentí tranquila al ver que ya estábamos en casa», sentencia. Desde entonces, las estudiantes guardan cuarentena en sus casas junto a sus familias. Su centro educativo mantiene estos días de encierro su formación a través de clases online.