Claudio, Robaina y Kirian lucen en el sintético de Teror

11/12/2019

Diecisiete años después, la UD volvía a Teror para repetir protocolo e inaugurar el césped sintético del Municipal El Pino, una ocasión que vistió de fiesta al municipio del interior y congregó a numerosa concurrencia en las gradas del estadio. Fiestas y homenajes al margen, Pepe Mel quiso tomarse el ensayo con el rigor que le es característico y dio carrete a canteranos y reservistas.

La ocasión era una oportunidad para los que quieren entrar en la rueda del preparador madrileño, que sigue los dictados de la meritocracia y no regala nada. Y, puestos a sacar conclusiones en forma de nombres propios, conviene anotar la pujanza de Claudio, un interior de zancada larga y gran estampa, que, además de un gol, regaló algunas carreras que le aventuran porvenir. Ya destacado en edad juvenil, anoche, ante los ojos de Tonono y Suso Hernández, ideólogos de la cantera que le tienen anotado en rojo, Claudio justificó los minutos que le dieron, como también hicieron Robaina, degradado al filial desde hace meses, y Kirian, bigoleador ahora que ha perdido el sitio. Ambos lucieron toque y ganas y quisieron llamar la atención de un Mel analítico en sus observaciones.

El día estaba para la chavalería con inclusión, también, de varios profesionales a los que el técnico pretende mantener en tensión, léase Josep bajo palos, un Mauricio Lemos que debe volver a ser el que fue o Deivid, capitán y mediocentro defensivo. Enfrente, un Teror entusiasta que, hasta que cayó el primero, se mantuvo colocado y con algún estirada más celebrada que efectiva. La UD, en tanto, justificó cartel haciéndose con la pelota y buscando la directa. Sobraron adornos y tampoco hubo fortuna en alguna acción que mereció el premio, como una internada de Haro que se marchó por poco. El mismo Haro, en puertas de debutar el pasado domingo ante el Numancia, fue quien sirvió a Robaina para su perfecta definición con la derecha. El 0-1 abrió el grifo, pues Claudio y Kirian, sin pestañeos, terminaron de establecer la brecha con sus aciertos. Luego llegaría otro más. El objetivo no estaba tanto en ganar como en mostrarle a Mel que hay fondo de armario en la base. En realidad, pocos secretos hay para él en esta cuestión.