https://static.canarias7.es/www/menu/img/motor-desktop.png

La berlina 380S de 1970, que KA regaló a Juan Manuel Fangio

Ika Torino, un Renault con música de Gardel

Una serie de circunstancias daría nacimiento a un modelo argentino cargado de leyenda

SANTIAGO DE GARNICA CORTEZO

En la década de los cincuenta del siglo pasado, Renault intenta la aventura americana. En primer lugar, introduciendo el Dauphine en los Estados Unidos. El modelo francés fue bien recibido, en principio, pero luego se acabaría por hacer evidente que las peculiaridades de aquel mercado resultaban insalvables para el modelo francés. Igualmente, la Regie se había planteado otro objetivo, América del Sur, en concreto los mercados de Brasil, Uruguay y Argentina.

En este último país surge en 1955, Industrias Kaiser Argentina, más conocida como IKA. Creada por el constructor norteamericano Kaiser, su objetivo era la construcción local de automóviles para poder hacer frente a las leyes proteccionistas. Renault ve interesante asociarse a IKA, para aprovechar el buen cartel de esta firma. Así, en 1959 nacen los primeros Dauphine argentinos, un modelo que tendrá una excelente acogida en aquel país y que permitirá a Renault obtener una buena imagen de marca.

La participación de Renault en IKA había ido creciendo hasta convertirse, en los sesenta, en socio mayoritario. Es en este decenio cuando contacta con la American Motors Corporation, fruto de la fusión de Nash y Hudson en 1956. El Grupo AMC se ha especializado en la fabricación de modelos compactos (según el concepto de «compacto» del mercado norteamericano) y económicamente accesibles. A finales de 1964, AMC ofrece a IKA la posibilidad de fabricar la tercera generación del Rambler American, su popular modelo de acceso de gama. Este automóvil respondía perfectamente a los objetivos de IKA para ser competitiva en un mercado que evoluciona con el incremento del nivel de vida de la sociedad argentina.

Pero los responsables de IKA, de forma acertada, no se conforman con reproducir el Rambler original que en esta tercera generación ya había abandonado las cuadradas formas de las dos anteriores, gracias al trabajo del diseñador Dick Teague.

El toque Pininfarina

Así recurren a Pininfarina para dar al modelo americano un aire más europeo y de mayor personalidad. El famoso carrocero italiano afina el diseño en proa y popa, y le dota de una personalidad más latina, y eso que la zona central no se había tocado.

Pero los técnicos van más allá, y refuerzan el chasis, y montan unas suspensiones más firmes. En realidad, el tren delantero no tenía ya mucho que ver con el del Rambler, mientras que la suspensión trasera era la del IKA Bergantin, en realidad una derivación de la utilizada por el Alfa Romeo 1900 de 1958. No solo se trataba de hacer frente a las peores carreteras argentinas sino también de proporcionarle un tacto de conducción más acorde con los gustos argentinos. Y en esta misma línea, se optó por dejar de lado las mecánicas pequeñas disponibles y en cambio montar el motor de seis cilindros, el famoso Tornado, producido por IKA con licencia de AMC, pero que fue reelaborado por un equipo de técnicos argentinos dirigido por Oreste Berta, genio de la mecánica, y prestigioso diseñador y constructor de motores y coches de carreras. Este seis cilindros estaba asociado a un cambio manual de ZF de cuatro velocidades sincronizadas. Con esta base y un interior también revisado por Pininfarina (más refinado y deportivo que el del Rambler de partida), el Torino tenía una personalidad propia.

De Breznev a Gadafi

El 28 de noviembre de 1966, en el autódromo de Buenos Aires, se realiza la presentación oficial con dos versiones de carrocería. La primera es una clásica berlina de cuatro puertas, provista del motor de seis cilindros, pero con la cilindrada rebajada a 3 litros, y 120 CV de potencia. La segunda carrocería es un atractivo coupé en la acepción americana de hard-top (los cristales de las ventanas de las puertas no llevan marco). De este último se puede elegir entre dos variantes. La primera incorpora el motor 3.8 litros Tornado Jet con un carburador, y ofrece 132 CV de potencia. La segunda variante lleva el mismo motor, pero con tres carburadores Weber, y ya alcanza los 180 CV de potencia.

Los conductores argentinos, amantes y siempre buenos conocedores de lo que es un verdadero automóvil deportivo, acogen muy bien la llegada de este IKA Renault Torino (con el sugestivo logo de un toro rampante en su frontal), con una personalidad que respondía a sus gustos.

IKA, que desde 1967 ya es IKA Renault, entregará una de las primeras berlinas al presidente De Gaulle (conservada en Flins, en la colección dl Patrimonio Renault), y las autoridades argentinas también regalará algunos Torino a mandatarios extranjeros como Leónidas Breznev, o Fidel Castro. Y Muamar el Gadafi comprará un coupé.

El excelente papel en las 84 Horas de Nurburgring potenció su imagen internacional

El éxito de Nurburgring

El Torino brillará en competiciones tanto en Argentina, donde entre otros conseguirá cinco títulos en la famosa categoría de Turismos de Carretera (1967, 1969, 1970 y 1971 en Fórmulas A y B) como en Uruguay.

Pero donde alcanzará un impacto internacional más grande será en 1969. Un equipo IKA Renault de tres Torino, con el quíntuple campeón del mundo Juan Manuel Fangio como director deportivo y Oreste Berta como responsable técnico, va a Europa para participar en las 84 Horas de Nurburgring, en el célebre Maratón de la Ruta, con un equipo formado por algunos de los mejores pilotos argentinos del momento: Eduardo Copello, Alberto Rodríguez Larreta, Juan Manuel Bordeu, Gastón Perkins, Jorge Cupeiro, Eduardo Rodríguez Canedo, Rubén Luis Di Palma, Oscar Cacho Fangio (hijo del campeón) y Carmelo Galbato. Por cierto, que, ninguno de ellos, conocía el difícil trazado alemán, el «Infierno Verde».

Dos de los coches se accidentan, pero el pilotado por Copello, Franco y Rodríguez Larreta es primero en su clase y cuarto de la general. En realidad, podía haber ganado sin una penalización de cinco vueltas por una parada en boxes para reparar el escape. Como agradecimiento por su trabajo al frente del equipo, IKA le regala a Fangio una berlina 380S.

Y la frase de «las ventas empiezan tras la bajada de la bandera a cuadros», se hizo realidad pues las cifras de compradores aumentaron de forma vertiginosa.

Evolución

El Torino evolucionará en un automóvil cada vez más refinado y potente, haciendo, sobre todo del coupé, un modelo muy atractivo. En Francia, en 1970, Gaston Juchet, el padre del Renault 16, estudia un rediseño que al final se quedará en estado de proyecto. Sin embargo, a mediados de esa década (desde 1975, ya no se habla de IKA Renault sino de Renault Argentina), el Torino perderá el escudo Pininfarina y adoptará la nomenclatura de la gama francesa de Renault: L y S para la berlina, y TS para el cupé.

En 1981 el Renault Torino llega al final de su carrera, con dos modelos brillantes como son la berlina Grand Routier GR y el Coupé ZX. En total se habían vendido cerca de cien mil unidades, de las que 57.258 eran carrocería cupé.

Temas

Motor