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Sunbeam Alpine Tiger / ABC

Sunbeam Alpine, el primer coche de Bond

 

SANTIAGO DE GARNICA

Mucho se ha hablado de los legendarios Aston Martin, pero si nos vamos al Bond inicial, al literario, el coche por antonomasia es otra marca británica, Bentley, la favorita del padre de la criatura, Ian Fleming (1908-1964). En su primera novela, «Casino Royale», el espía al servicio de Su Majestad rueda en un Bentley de 1933 que destrozará en «Moonraker». Y en el resto de novelas («Thunderball»; «Nevar Say, Nevar Again» y «Role of Honour») continúa fiel a los modelos de la firma creada por Walter Owen Bentley.

En 1962 se estrena en las pantallas «Doctor No». Bond, interpretado por Sean Connery, conduce en Jamaica su Sunbeam Alpine descapotable color azul claro con el cual se dirige a un encuentro con la enigmática Miss Taro. En realidad, para este rodaje la productora hubo de alquilar el Sunbeam a un médico de la isla pues era la solución más económica ya que no sobraba presupuesto…

Lanzado en el año en 1959, el Sunbeam Alpine retoma el nombre del modelo 2.3 de 1953, denominación que proviene de los triunfos, en los años 50, de los Sunbeam-Talbot en la Copa de los Alpes, al igual que hará el francés Jean Rédélé si bien este utilizará el nombre Alpine no ya para un modelo sino para bautizar su marca.

Un clásico roadster británico

Pero volvamos al patio inglés y a nuestro protagonista. El Sunbeam Alpine formará, con los Triumph TR4 y MGA y luego MGB, el más famoso trío de roadster británicos de gama media de los años sesenta. Todos ellos serán, gracias a su éxito en los Estados Unidos, una buena fuente de ingresos en dólares para las marcas del Reino Unido.

Con el fin de reducir costes, el Alpine recurrirá al banco de órganos del Grupo Rootes. Así, el motor deriva del utilizado por el Sunbeam Rapier, mientras que la plataforma se deriva de la del Hillman Husky II. Eso sí, abandona el chasis tradicional de largueros adoptando una moderna estructura monocasco. El montaje final se hace en Bristol Siddeley, en Coventry.

El azul Sunbeam Alpine de James Bond, era propiedad de un médico que se lo alquiló a la productora / ABC

Su muy logrado diseño de carrocería, hace de él un seductor cabiolet, con sus acentuadas y características aletas posteriores, muy de la época. Concebido en el año 1957, el Alpine es equipado con un bloque cuatro cilindros de 1.5 litros del Rapier Serie II lanzado en esa misma época. En relación a este último, se beneficia de una culata en aluminio, de un nuevo puente trasero y de frenos de disco delanteros. Con dos carburadores, la potencia sube hasta los 78 CV, que le permiten superar los 155 km/h.

Cuatro generaciones

Mejorado a lo largo de los años, el Sunbeam Alpine conocerá cuatro evoluciones. En 1960, hereda el motor 1.6 litros de 80 CV (Alpine II), que es la versión que corresponde a la utilizada por Sean Connery en «Doctor No». Tres años más tarde aparece el Alpine III, coincidiendo con el traslado del montaje de los coches a la fábrica Rootes de Ryton. El descapotable recibe un nuevo salpicadero y se incorpora una segunda versión denominada GT. Se trata de un coupé realizado simplemente con el montaje de un hard-top o techo duro sobre el cabriolet. Si bien este hard-top se puede quitar, la capota blanda y su mecanismo desaparecen. Mejor acabado, pero menos potente, (77 CV frente a 82 para el cabriolet), se hacen muy pocas unidades de este coupé que tendrá una corta vida comercial.

Publicidad del año 1963 / ABC

Producido durante apenas un año, el Alpine III deja paso al IV en 1964. El diseño se ha transformado de forma notable. Para dar un nuevo impulso comercial a este modelo, Rootes le cambia el frontal y, sobre todo, recorta sus características aletas traseras en pico. Sin duda esto último rejuvenece al modelo, así su parte trasera ya no es tan de finales de los años cincuenta, pero también pierde su personalidad, su original estilo. Y desde el punto de vista técnico, se incorpora una caja de cambios totalmente sincronizada, como en el resto de modelos Rootes, al tiempo que una transmisión automática Borg-Warner de tres relaciones está disponible para los modelos exportados al mercado americano.

En el año 1965, la última versión, el Alpine V, prolonga la vida del modelo hasta 1968. Monta un nuevo motor de cuatro cilindros 1.725 cc del grupo Rootes, en este caso alimentado por dos carburadores Zenith-Stromberg, y la potencia alcanza los 92 CV. A pesar de ello no superaba la cifra mítica de las cien millas por hora (más de 160 km/h) y los conductores más deportivos le veían así inferior a sus rivales TR4 y MGB.

Un tigre bajo el capó

Sin embargo, no podemos olvidar que, con la carrocería del IV, hubo un Sunbeam Alpine de muy altas prestaciones. Vamos al 18 de abril de 1964, al New York Auto Show. En el stand de Rootes, un Sunbeam Alpine llama la atención a los visitantes: luce sobre su capó un simpático tigre de peluche. Y, cuando los curiosos se aproximan al coche, descubren un capó transparente a través del cual no se ve el nuevo motor 1.7 del próximo Alpine V, sino un espectacular V8 del Ford Fairlane. Se había contado con Carroll Shelby, el padre del AC Cobra, para realizar este proyecto que, en ambos casos, coincidía: un roadster británico equipado con el potente motor de ocho cilindros en V americano. Bautizado como Tiger, la mayor parte de su desarrollo fue realizado por el legendario piloto Ken Miles, aquel a quién se deben los triunfos del Ford GT 40 en le Mans pero, a quien una discutible decisión de su equipo, le dejó sin la victoria que, en justicia, le correspondía en las 24 Horas de 1966.

Con el Mk IV desaparecen las características aletas traseras terminadas en pico / ABC

El Sunbeam Tiger tenía aquel motor prácticamente «encajado» en el pequeño espacio previsto para un cuatro cilindros, hasta el punto que dos de las ocho bujías había que cambiarlas desde dentro del habitáculo, no desde el hueco del motor. Agradable de conducir sobre seco, en asfalto mojado era algo delicado, al igual que los frenos (discos delante y tambores detrás) resultaban bastante justos para las prestaciones de esta versión capaz de alcanzar más de 190 kilómetros por hora.

En cualquier caso, tanto el Alpine como el Tiger cuentan con un amplio palmarés en competición, en circuito así como en rallies.

Otras películas

El Sunbeam Alpine no solo fue coprotagonista con Sean Connery en «Doctor No» sino también en otras. Así en «Get Carter» («Asesino implacable») del año 1971, del director Mike Hodges, el actor Michael Caine es rescatado por una mujer que conduce un Sunbeam Alpine blanco de 1968. O en la famosa serie televisiva «Superagente 86, de los años sesenta, el espía Maxwell Smart utiliza un Tiger

El año 1963, en «Desde Rusia con Amor», Bond aparece en las primeras escenas con un Bentley Sports Tourer 4,5 litros, uno de los coches favoritos de Ian Fleming. Pero esa, ya saben, es otra historia.