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La entonces princesa Isabel, y su ambulancia Austin K2 / P.F.

Cuando Isabel II se puso al volante de Katy

Se habla mucho estos días de los automóviles de la Reina Isabel II, la «soberana mecánica» como se la denominó en algunos medios por los conocimientos que tenía, por su afición por los automóviles y por conducir, y eso que nunca tuvo carné…

SANTIAGO DE GARNICA CORTEZO

A Isabel II le gustaban los coches y conducir. Y se le daba bien. Cuenta Sir Sherard Cowper-Coles, antiguo embajador británico en Arabia Saudí, que, en septiembre de 1998, Abdalá bin Abdulaziz al-Saúd, había sido invitado a Balmoral, residencia de verano de la reina, para almorzar. Tras el derrame cerebral de su hermano, el rey Fahd, en 1995, Abdullah ya era el gobernante de facto de Arabia Saudí. Después de la comida, la soberana preguntó a su invitado si le gustaría hacer un recorrido por la propiedad. Abdalá inicialmente vacilante había terminado por aceptar. A la puerta del castillo les esperaba el Land Rover Defender de la reina.

Según las instrucciones, el príncipe heredero subió al asiento delantero, con su intérprete en el asiento de atrás. Para su sorpresa, la reina se puso al volante y arrancó. A las mujeres no se les permitía, todavía, conducir en Arabia Saudí, y Abdalá no estaba acostumbrado a que lo condujera una mujer, y mucho menos una reina. Su nerviosismo aumentó cuando la conductora pisó con energía el acelerador de su Land Rover mientras guiaba con destreza el 4x4 por una de las clásicas estrechas carreteras escocesas, al tiempo que no dejaba de contarle cosas sobre el entorno. A través de su intérprete, el príncipe heredero, en un momento dado, imploró a la conductora que redujera la velocidad…

Bajo las bombas V2

Pero nuestra historia arranca años antes, en la II Guerra Mundial, en un Londres bombardeado por las V2 alemanas, cuando la princesa Elisabeth, hija del Rey Jorge VI, entra en el mes de abril de 1945, con 18 años recién cumplidos, en el Auxiliary Territory Service, como conductora de ambulancias, tras vencer la oposición inicial de su padre. Se convertía así en la primera mujer de la familia real británica en servir en el ejército.

A pesar de algunas reticencias iniciales de su padre, el servicio militar de la princesa fue muy bien recibido por el público británico. Los periódicos la apodaron «Princess Auto Mechanic». No era algo gratuito pues, tanto la princesa como sus compañeras, no solo debían ponerse al volante: las conductoras recibían también formación en mecánica, para realizar el mantenimiento de los vehículos e, igualmente, hacer frente a reparaciones cuando menos básicas. Elisabeth hubo de conducir una de las ambulancias más populares del ejército británico. Se trataba de una Austin K2/Y, un tipo de vehículo conocido popularmente como «Katy» por los soldados.

Muy popular, la ambulancia Austin fue rebautizada como Katy por los soldados / P.F.

Austin K2/Y

La K2 estaba desarrollada a partir del camión Austin 30, con una carrocería diseñada siguiendo las directrices del Royal Army Medical Corps y construida por Mann Egerton. Tenía unas dimensiones de 5,49 metros de largo, 2,21 de ancho, y 2,79 metros de altura. Su peso era, en vacío, de 3.125 kilos, movidos por un motor de gasolina de seis cilindros y 3.462 cc, con 60 CV de potencia. La caja de cambios era algo complicada de manejo debido al salto que había entre unas marchas y otras. Tenía dos tanques de gasolina, de 54 litros cada uno. La velocidad máxima era de 50 millas por hora, unos 80 km / h.

Las dimensiones interiores de la zona destinada al transporte de los heridos eran de 2,6 metros de largo, 2,0 de ancho y 1,7 metros de alto. Se accedía a la misma a través de dos grandes puertas situadas en la parte posterior y, desde la cabina del conductor, también se podía entrar a través de una pequeña puerta interior con asiento.

Se podía transportar 10 heridos, pero hubo quien, por necesidad, dobló este número / P.F.

Era capaz de transportar diez heridos, sumando las cuatro camillas y los que podían ir sentados. Pero la necesidad «ampliaba» este potencial. Así, un veterano de la Campaña del Norte de África declaró que una vez logró llevar a 27 heridos, sentados en las aletas, el capó, los escalones traseros y en camillas adicionales suspendidas por fusiles en la parte trasera.

Se podía transportar 10 heridos, pero hubo quien, por necesidad, dobló este número / P.F.

De película

Además de en el campo bélico, una K2/Y tuvo un papel central en la película de 1958 «Ice Cold in Alex» («Fugitivos del desierto») con John Mills, Sylvia Syms, Anthony Quayle y Harry Andrews. Dirigida por J. Lee Thompson, y basada en la novela del mismo nombre (1957) del autor británico Christopher Landon, cuenta la historia de un grupo de soldados y enfermeras que, en plena II Guerra Mundial, cruzan el desierto en una ambulancia con la intención de llegar hasta Alejandría.

Por cierto, que el vehículo utilizado en esa película fue una versión especial única realizada exprofeso sobre un chasis Canadian Military Pattern con tracción en las 4 ruedas. El K2 estándar de dos ruedas motrices no habría sido capaz de realizar algunas de las escenas de la película. En cualquier caso, es la imagen de Isabel II junto a Katy, la ambulancia Austin, la que ha quedado para la historia como uno de los testimonios de una época que se cerraba el pasado 8 de septiembre.